Centros de datos en España: la infraestructura digital entra en una nueva dimensión
La expansión de los centros de datos está cambiando la escala de la infraestructura digital en España. El crecimiento de los servicios cloud, la digitalización empresarial y, especialmente, la incorporación de la inteligencia artificial están elevando de forma acelerada las necesidades de capacidad de procesamiento. Detrás de cada aplicación, cada servicio digital y cada carga de trabajo de IA existe una infraestructura física que debe garantizar potencia, refrigeración, conectividad y disponibilidad de forma permanente.
Los datos del Informe Anual 2025 de SpainDC muestran hasta qué punto está cambiando este mercado. A finales de 2025, la potencia IT instalada en centros de datos de colocation e hiperescala alcanzó los 439 MW, superando ya a la infraestructura correspondiente a centros de datos corporativos. Las previsiones apuntan además a una expansión muy significativa hasta 2030, acompañada de una inversión directa e indirecta acumulada estimada en 66.900 millones de euros.
La magnitud de estas cifras obliga a mirar los centros de datos desde una perspectiva distinta. Ya no hablamos únicamente de edificios destinados a alojar servidores. Se trata de infraestructuras críticas en las que cada decisión de diseño condiciona la capacidad de crecimiento, el consumo energético, la continuidad de servicio y los costes operativos durante años.
Y ahí empieza el verdadero reto.
La inteligencia artificial está cambiando las reglas del diseño
La llegada de la inteligencia artificial está introduciendo una variable que afecta directamente a la ingeniería de los centros de datos: la densidad de potencia.
Las cargas de trabajo asociadas a IA requieren grandes concentraciones de capacidad de procesamiento. Los servidores equipados con aceleradores y GPU demandan más potencia eléctrica y generan mayores cantidades de calor. Esto obliga a replantear sistemas que tradicionalmente habían sido dimensionados alrededor de densidades de carga mucho más moderadas.
SpainDC identifica precisamente la inteligencia artificial como el motor de demanda más disruptivo para el sector. Su expansión está acelerando la necesidad de instalaciones de mayor tamaño, con elevada densidad de potencia, suministro eléctrico asegurado y nuevas soluciones de refrigeración.
La consecuencia es directa: el diseño del data center deja de girar exclusivamente alrededor de la superficie disponible. La capacidad eléctrica y térmica se convierten en variables determinantes.
Una sala puede tener espacio físico suficiente para incorporar más racks y, aun así, carecer de capacidad energética o de refrigeración para soportarlos. Esta relación entre espacio, potencia y capacidad térmica está adquiriendo un peso creciente en la planificación de nuevas instalaciones.
Más potencia significa también más exigencia para la refrigeración
La energía que alimenta los equipos informáticos termina transformándose, en gran medida, en calor. Por ello, cada incremento de densidad de potencia tiene una consecuencia inmediata sobre la infraestructura de climatización.
En instalaciones convencionales, el aire ha sido históricamente el principal medio de transferencia térmica. El incremento de las densidades asociadas a determinadas cargas de IA está favoreciendo la incorporación de sistemas de refrigeración líquida, capaces de extraer el calor directamente de los componentes o de zonas de elevada concentración térmica.
El cambio afecta a toda la arquitectura de la instalación. La refrigeración deja de ser un sistema complementario y pasa a ocupar una posición central en la estrategia energética y operativa del centro de datos.
Esto implica revisar circuitos hidráulicos, unidades de tratamiento, intercambiadores, sistemas de bombeo, redundancias y estrategias de control. También exige una coordinación mucho mayor entre los equipos TIC y las instalaciones electromecánicas.
La ingeniería MEP adquiere así un papel determinante. El diseño eléctrico, la climatización, la distribución de potencia y los sistemas de control deben evolucionar de forma coordinada para responder a cargas que pueden cambiar rápidamente.
España gana atractivo como plataforma digital europea
El crecimiento de la capacidad instalada está acompañado por una transformación geográfica del mercado. SpainDC señala que España está evolucionando desde un mercado principalmente nacional y empresarial hacia un hub de infraestructuras digitales con mayor dimensión europea. Madrid aparece como uno de los principales polos de crecimiento y como competidor frente a los grandes mercados Tier 1 europeos.
La posición española responde a una combinación de factores. La disponibilidad de suelo, la conectividad internacional, el despliegue de energías renovables y la posición geográfica convierten al país en un emplazamiento atractivo para nuevas infraestructuras digitales.
La energía adquiere aquí una importancia especial. Un centro de datos necesita grandes cantidades de electricidad, pero además requiere garantías de continuidad y previsibilidad del suministro. El crecimiento de la demanda asociado a la IA está aumentando la presión sobre la capacidad disponible de las redes, convirtiendo el acceso a la energía en uno de los principales factores que pueden condicionar el desarrollo de nuevos proyectos.
Esta realidad está modificando incluso la selección de emplazamientos. La proximidad a los puntos de conexión, la capacidad de la red y las posibilidades de ampliación empiezan a tener un peso comparable al de otros factores tradicionalmente considerados prioritarios.
La electricidad pasa a ser una cuestión estratégica
Un centro de datos puede incorporar las tecnologías de servidores más avanzadas del mercado y disponer de una infraestructura de refrigeración altamente eficiente. Si el suministro eléctrico no está garantizado, el proyecto pierde viabilidad.
Por eso, la evolución del sector está estrechamente relacionada con la planificación energética.
El propio SpainDC cuenta con un comité específico dedicado a energía y suministro, que aborda cuestiones como el acceso a la red, las energías renovables y los acuerdos PPA. La existencia de estas líneas de trabajo refleja hasta qué punto la energía se ha convertido en una variable estratégica para el desarrollo del sector.
La eficiencia también gana importancia. Cada megavatio adicional de capacidad IT tiene implicaciones sobre la demanda energética total de la instalación. Mejorar el rendimiento de la infraestructura eléctrica, optimizar la refrigeración y controlar con precisión las cargas permite aumentar la capacidad útil sin incrementar proporcionalmente el consumo auxiliar.
El objetivo pasa por conseguir que una mayor parte de la energía disponible termine destinada al procesamiento de datos.
Del edificio técnico a la infraestructura crítica
Esta evolución también está cambiando la manera de concebir el edificio.
Un data center debe funcionar de forma continua, con niveles de disponibilidad extremadamente elevados y capacidad para mantener sus servicios ante fallos de componentes, incidencias eléctricas o intervenciones de mantenimiento.
La redundancia, por tanto, forma parte del propio diseño. Sistemas eléctricos, grupos electrógenos, UPS, distribución, refrigeración, comunicaciones y control deben plantearse teniendo en cuenta distintos escenarios de fallo.
A esto se suma la necesidad de mantener la instalación operativa mientras crece.
La escalabilidad se ha convertido en un criterio de diseño fundamental. Las infraestructuras que se están desarrollando deben poder incorporar nueva capacidad IT sin obligar a reconstruir completamente los sistemas de soporte. Esta condición afecta al diseño eléctrico, a las plantas de refrigeración, a la distribución física y a la propia configuración de las salas.
La modularidad adquiere así un valor considerable. Permite acompasar la inversión al crecimiento real de la demanda y facilita la incorporación progresiva de nuevas capacidades.
La eficiencia se mide durante toda la vida útil
El crecimiento previsto del mercado también obliga a cambiar la forma de valorar una instalación.
En un centro de datos, el coste inicial de construcción representa una parte del coste total. La electricidad consumida, el mantenimiento, la sustitución de equipos y la gestión de la infraestructura condicionan la rentabilidad durante toda su vida útil.
Por esta razón, las decisiones de diseño deben incorporar criterios de eficiencia desde las primeras fases del proyecto.
Una infraestructura eléctrica correctamente dimensionada, una estrategia de refrigeración adecuada o un sistema de control capaz de adaptar el funcionamiento a la demanda pueden tener un impacto considerable sobre los costes operativos.
La eficiencia deja de ser una característica asociada a un equipo concreto. Se convierte en una propiedad del conjunto de la instalación.
Esta visión resulta especialmente importante cuando las cargas de trabajo son variables. Un centro de datos preparado para IA puede experimentar perfiles de demanda diferentes a los de una instalación tradicional. Los sistemas auxiliares necesitan responder con precisión a esos cambios para evitar consumos innecesarios.
Una oportunidad industrial de 66.900 millones de euros
El crecimiento de los centros de datos tendrá efectos mucho más amplios que los relacionados directamente con los operadores.
SpainDC estima una inversión directa e indirecta acumulada de 66.900 millones de euros entre 2025 y 2030. La asociación calcula además que el impacto anual del sector sobre el PIB podría alcanzar los 7.300 millones de euros al final de la década y que el empleo vinculado a esta actividad podría superar los 16.000 puestos.
Estas cifras dibujan una cadena de valor extensa. La construcción de un data center moviliza ingeniería, arquitectura, instalaciones eléctricas, climatización, automatización, protección contra incendios, seguridad, telecomunicaciones, fabricación de equipos y servicios especializados.
Cada nuevo proyecto genera demanda para múltiples industrias auxiliares.
Para España, por tanto, el desarrollo de centros de datos representa también una oportunidad para consolidar capacidades industriales y tecnológicas asociadas a infraestructuras críticas. La cuestión será conseguir que buena parte de ese valor permanezca en el ecosistema nacional mediante empresas capaces de aportar tecnología, ingeniería y servicios especializados.
El talento se convierte en otro factor limitante
La capacidad de crecimiento del sector depende también de las personas capaces de diseñar, construir, operar y mantener estas instalaciones.
La complejidad técnica aumenta a medida que lo hacen las densidades de potencia, los requisitos de disponibilidad y la integración de nuevas tecnologías. Se necesitan perfiles especializados en electricidad, refrigeración, automatización, redes, seguridad, operación y mantenimiento.
SpainDC identifica precisamente el talento y el empleo como una de las áreas estratégicas para acompañar el crecimiento del sector.
La formación adquiere especial importancia porque los centros de datos reúnen disciplinas que tradicionalmente podían abordarse de forma más independiente. Hoy es necesario comprender cómo interactúan los distintos sistemas.
Un técnico eléctrico debe conocer el comportamiento de las cargas críticas. Un especialista HVAC necesita comprender los perfiles térmicos de los equipos IT. Los profesionales de automatización deben integrar información procedente de múltiples subsistemas.
La especialización continúa siendo necesaria, aunque aumenta la necesidad de una visión transversal.
Regulación y planificación: el crecimiento necesita certidumbre
El rápido desarrollo del sector plantea también un reto administrativo. Los nuevos proyectos requieren suelo, conexión eléctrica, agua cuando resulta necesaria, permisos, infraestructuras de telecomunicaciones y coordinación con diferentes administraciones.
La previsibilidad regulatoria se convierte así en un factor de competitividad.
SpainDC ha situado entre sus áreas de trabajo la regulación y los procedimientos relacionados con normativas, licencias, tramitaciones y condiciones para la implantación y operación de centros de datos.
La velocidad de evolución tecnológica añade complejidad. Los requisitos de una instalación proyectada hoy pueden ser diferentes cuando entre en operación, especialmente si las cargas de IA continúan aumentando su peso.
Los procesos de planificación deben tener capacidad para anticipar estas transformaciones y permitir que los proyectos evolucionen sin perder coherencia técnica o económica.
El data center que viene será más denso, más eficiente y más flexible
Los datos del informe de SpainDC permiten visualizar una industria que entra en una etapa de expansión acelerada. La potencia IT ya instalada alcanza una dimensión considerable y la previsión de inversión hasta 2030 sitúa a España ante una oportunidad industrial de gran magnitud.
La inteligencia artificial está actuando como catalizador de este proceso. Sus cargas de trabajo están elevando las densidades de potencia y acelerando la adopción de nuevas estrategias de refrigeración. La energía, por su parte, se ha convertido en uno de los principales factores para determinar dónde y a qué velocidad pueden desarrollarse nuevas instalaciones.
El resultado será una nueva generación de centros de datos caracterizados por mayores densidades, infraestructuras eléctricas más sofisticadas, refrigeración avanzada, mayor capacidad de automatización y diseños preparados para crecer.
La verdadera dificultad estará en equilibrar todos esos elementos. Más capacidad exige más energía; más potencia genera más calor; mayor densidad requiere nuevas soluciones térmicas; y todo ello debe mantenerse dentro de unos niveles de eficiencia y disponibilidad compatibles con la operación 24/7.
España tiene una oportunidad importante para posicionarse en esta nueva etapa. El volumen de inversión previsto demuestra que existe una demanda potencial considerable. Convertirla en capacidad real exigirá energía disponible, redes preparadas, planificación, talento técnico y una industria capaz de responder a las necesidades de una infraestructura que ya resulta esencial para la economía digital.

