• Las personas pasan el 80% del tiempo en espacios interiores y muchos edificios tienen una ventilación deficiente 

  • El 55% del parque edificado en España es anterior a 1980 y 5,7 millones de viviendas han sido ejecutadas con poca o ninguna referencia en términos de calidad del aire

  • La contaminación cuesta a Europa 1,4 billones de euros en muertes y enfermedades, y los costes de la mala calidad del aire equivalen al 10% del PIB de la región

  • En el encuentro, desarrollado en el marco del Salón C&R 2021, que se ha celebrado del 16 al 19 de noviembre en IFEMA MADRID, han participado expertos en salud y profesionales del sector de la climatización y refrigeración

La Covid-19 ha puesto en evidencia que la calidad del aire en los espacios interiores es fundamental, según los expertos participantes en una mesa redonda desarrollada en el Foro C&R, en el marco del Salón Climatización y Refrigeración, C&R 2021, que se ha celebrado del 16 al 19 de noviembre en IFEMA MADRID. Los ponentes señalaron que, en general, “las personas pasamos el 80% de nuestro tiempo en espacios interiores” y advirtieron de que “muchos edificios tienen una ventilación deficiente”. Además, apuntaron que “la contaminación cuesta a Europa 1,4 billones de euros en muertes y enfermedades”, y añadieron que “los costes de la mala calidad del aire equivalen al 10% del PIB de la región”. En este sentido, apuntaron que “el aumento de la calidad del aire pasa por un correcto diseño de los espacios y la mejora de los sistemas de filtración y ventilación”.

La jornada, sobre “la calidad del aire interior (CAI) más allá de la pandemia”, celebrada en el Foro C&R, fue coordinada por AFEC, y contó con la colaboración de ACI (Asociación de Consultores de Instalaciones), Atecyr (Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración), Cluster IAQ, Conaif (Confederación Nacional de Asociaciones de Instaladores y Fluidos) y Fedecai (Federación de Asociaciones de Calidad Ambiental en Interiores).

El moderador del encuentro, Gorka Zumeta, profesional de la comunicación, dio paso en primer lugar a Francisco Vargas, médico epidemiólogo y consejero técnico de la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, que habló sobre la transmisión aérea del SARS-CoV-2, así como de las experiencias y lecciones aprendidas. Vargas explicó que cuando tuvieron las primeras noticias de la pandemia, “entre otras medidas, revisamos evidencias científicas, consultamos a expertos y organizaciones profesionales del sector de ventilación, climatización y refrigeración, y publicamos notas técnicas sobre el uso de desinfectantes, ozono y UV. Y elaboramos diversos documentos técnicos sobre transmisión de SARS-CoV-2 por vía aérea”. En ese contexto, destacó la positiva “coordinación y cooperación entre las autoridades sanitarias y el sector de la climatización y ventilación”.

Por otra parte, desveló que el plan de Salud y Medioambiente que está preparando actualmente el Ministerio de Salud se encuentra ya en fase muy avanzada, y en el mismo la calidad del aire interior constituye “una de las áreas temáticas prioritarias para la legislación estatal”. Además, el texto contempla que “hay que introducir la variable salud en los procesos de construcción, mantenimiento y uso de los edificios”.

Necesidad regulatoria

A continuación, intervino Raúl Corredera, presidente de Eurovent, que repasó la situación de la calidad del aire interior en Europa, la problemática a la que nos enfrentamos actualmente y las posibles soluciones. Según explicó, el principal escollo es “el riesgo que supone la mala calidad del aire interior para las personas”. Y añadió que “no se trata de un problema tecnológico, porque las soluciones de ventilación, filtración y purificación ya las tenemos en el mercado a disposición de los usuarios, sino de un problema de regulación porque actualmente no es de obligado cumplimiento ofrecer un aire de calidad en los edificios”.

Aunque existen algunas normas relacionadas con el tema, éstas no son vinculantes en la mayoría de los países, una dificultad que viene además agravada por la falta de uniformidad en los criterios mínimos. Por eso, abogó por “ligar legalmente esos requisitos mínimos de calidad del aire interior a los edificios” e insistió en la necesidad de “requerimientos más estrictos y armonizados, basados en estándares EN, directrices OMS, etc.” Por otra parte, indicó que debería introducirse en Europa “una obligatoriedad de monitorizado y etiquetado” en este sentido.

Pau Pallàs, presidente del Clúster IAQ, destacó la importancia de la transversalidad y se refirió a algunos aspectos que influyen en la calidad del aire interior. “Pasamos el 80% del tiempo en espacios interiores y puede haber una deficiente ventilación en los edificios, infiltración de la contaminación exterior, partículas en suspensión debido al aire recirculado, etc.” En este sentido, advirtió de que “la mala calidad del aire tiene un impacto negativo en la salud de las personas, puede generar infecciones respiratorias, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón”. Y señaló que también tiene importantes impactos en la economía. “La contaminación cuesta a Europa 1,4 billones en muertes y enfermedades. Y los costes de la mala calidad del aire equivalen al 10% del PIB de la región, según la OMS”.

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Entre las herramientas para reducir el problema, destacó “las soluciones técnicas que mejoran la calidad del aire, con el diseño de espacios y sistemas de ventilación y filtración acordes a los aforos previstos”. Además, abogó por “establecer normativas y fomentar la investigación”.

Paulino Pastor, presidente de Fedecai, hizo un recorrido por la evolución de las últimas décadas y aseguró que ahora la pandemia del coronavirus “ha puesto de manifiesto que la calidad del aire es fundamental en los espacios interiores”. Señaló que en algunas situaciones “la ventilación mecánica es imprescindible”, y apuntó la conveniencia de contar con “una etiqueta sobre la calidad de aire de cada edificio”. Por otra parte, se refirió también a la importancia de la ISO 16000-40, una norma de calidad ambiental interior, que ya está aprobada en nuestro país.

C&R 2021: la pandemia ha puesto en evidencia la importancia de la calidad del aire en espacios interiores

Mayor concienciación

Pedro Vicente Quiles, presidente del Comité Técnico de Atecyr, explicó el papel de la climatización y de la ventilación en la calidad del aire interior. Señaló que el Covid-19 “nos ha concienciado aún más de la importancia de la ventilación para diluir sustancias producidas por las personas, pero también las existentes en los espacios”. Explicó algunos criterios de seguridad frente al contagio y resaltó la importancia de “ventilar lo necesario”. Por otra parte, afirmó que Atecyr defiende también la mejora de la calidad del aire en las reformas, junto a la mejora de la eficiencia energética.

Rafael Postigo, gestor de Proyectos de Equipos e Instalaciones Mecánicas de UNE (asociación española de normalización) puso el acento en la necesidad de la legislación y la contribución de la normalización a la mejora de la calidad del aire interior. Recordó que “el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece las condiciones que éstas deben cumplir para atender la demanda de bienestar térmico e higiene”. Y destacó “el apoyo de la normalización a las exigencias CAI del RITE”.

Pedro Ruiz, responsable del Departamento Técnico de AFEC, centró su intervención en las tecnologías y soluciones para la mejora de la CAI. Señaló que, aunque hacen falta normativas que obliguen a mejorar la calidad del aire interior, “también es importante el factor humano, con la participación de usuarios y profesionales de mantenimiento en la mejora de las instalaciones”. Por otra parte, en el ámbito de la combustión, propuso soluciones como la electrificación y la bomba de calor.

Andrés Crespo, ponente de la comisión de instalaciones térmicas de edificios, eficiencia energética y energías renovables de Conaif, trató sobre la calidad del aire interior en los edificios ya existentes. Advirtió que “el 55% del parque edificado en España es anterior a 1980, por lo que alrededor de 5,7 millones de viviendas han sido ejecutadas con poca o ninguna referencia en términos de calidad del aire”. Para solucionar este problema, planteó la posibilidad de “introducir en los edificios sistemas que mejoren su comportamiento energético, a la par que se consigue una óptima calidad del aire interior, que redunde en la salud de los usuarios y el inmueble”. Y animó a aprovechar los fondos Next Generation, procedentes de la Unión Europea, para costear los proyectos.

Finalmente, Manuel Marín, miembro del Comité Técnico de ACI, expuso que “la mejor herramienta para mejorar la calidad del aire en edificios nuevos y existentes son los sistemas de ventilación” y explicó cómo éstos llevan a cabo los procesos de renovación, filtración y difusión. Así, apuntó que “nos permitan renovar el aire viciado del interior de los recintos, filtrar el procedente del exterior y hacer que ese aire renovado llegue a todas las partes del recinto”.