Por sus condiciones climatológicas, España es un territorio perfecto para las energías renovables. Al potente sol de la época estival, se le suman las rachas de viento presentes durante las cuatro estaciones, y esto se traduce en dos grandes fuentes naturales para la producción de energía solar y eólica.

Pero ¿qué ocurre cuando el clima no es el adecuado para este propósito? ¿Es viable la producción de energía basándose en unos recursos naturales que, en ocasiones, pueden sufrir intermitencia? Sí, es viable. La respuesta la hallamos en la tecnología.

La tecnología, clave para el futuro de las energías renovables

El factor clave para estudiar la viabilidad de las energías renovables reside en las posibilidades de almacenamiento de estas. Y es que, hasta hace poco tiempo, la energía producida era de consumo prácticamente inmediato, pero gracias a los avances de la industria se ha conseguido guardar la energía para consumirla en otro momento e incluso para exportarla a otros países. Estos avances han repercutido sobre todo en las centrales hidráulicas, pero también en el uso de hidrógeno y elementos térmicos, y especialmente en la evolución de otros agentes electroquímicos, como las baterías.

Siendo conscientes de los desafíos que nos presenta el imparable calentamiento global, la agenda de muchos estados incluye la implementación de medidas para combatirlos con éxito. Si bien en España, los líderes en producción de energía eólica son Castilla y León (22,9%) y Galicia (18,2%); Andalucía se presenta como la comunidad autónoma con mayor perspectiva de crecimiento en lo que a energías renovables se refiere.

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La inversión total supera los 162 millones 

Tanto es así, que de los 79 proyectos de energías renovables innovadoras en sectores productivos que han sido seleccionados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, 41 corresponden a Andalucía. El resto de los beneficiarios se ubican en Asturias (17 proyectos), Cantabria (6 proyectos), Castilla La Mancha (7 proyectos), Extremadura (7 proyectos) y La Rioja (1 proyecto). En total son 79 propuestas que recaen sobre 6 comunidades autónomas y para las que será necesaria una inversión total de 162 millones de euros, de los cuales 76 millones provendrán de ayudas públicas. El plazo de ejecución de las instalaciones finalizará el 30 de junio de 2023.

De esta manera, llegamos a la conclusión de que, gracias a los recursos naturales, los avances tecnológicos y las políticas públicas, vamos a ser capaces de afrontar grandes desafíos para que la industria de energía verde nos asegure un suministro propio y comercializable, contribuyendo así a la preservación de nuestro planeta y a la mejora de nuestra economía.