El panorama emprendedor español es uno de los más prolíficos de toda Europa. De hecho, es tanta su solidez que según revela el estudio Scanner Startups Ecosystem –elaborado por Closa Investment Bankers y Barcelona Tech City– ha conseguido amortiguar el golpe de la pandemia sin alterar el ritmo de inversión. En 2020, las startups del país captaron 2.087,5 millones de euros en rondas de financiación, un 4,3% más que en 2019. Lo que sí bajó el pasado año fue el número de operaciones. La cifra (385) retrocedió un 5,8% frente al año anterior, aunque siguió por encima de 2018, cuando se cerraron un total de 348.

Dentro de las diferentes start-ups que configuran el tejido empresarial español, hay un sector que alberga un enrome potencial. Nos referimos al sector eléctrico y energético, que caminan casi siempre cogidos de la mano. De hecho, se trata de un elemento clave para alcanzar los objetivos en materia de sostenibilidad fijados para 2050. Por ese motivo, de los casi 27.000 millones que proceden de los fondos de recuperación europeos, al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, que tiene las competencias en el área de energía le corresponde asi 7.000 millones de euros, una cuarta parte del total (25,6%).

Todo lo mencionado anteriormente está creando un caldo de cultivo perfecto para la aparición de start-ups que prometen revolucionar el mercado y cambiar las reglas del juego. En este artículo vamos a destripar las cinco más prometedoras dentro del sector eléctrico.

Bioo

¿Te imaginas utilizar la tierra como fuente de energía sostenible para conseguir electricidad? ¿O cargar el móvil ‘enchufándolo’ a una planta? Pues eso es lo que consigue Bioo, la empresa española premiada por su capacidad de innovación por gigantes tecnológicos como Google e instituciones como el Parlamento Europeo. Está start-up nacida en 2016 ha conseguido convertir las plantas en interruptores vegetales para activar dispositivos como lámparas, reproductores de audio o pantallas.

Además, también han creado un sensor de agricultura que no necesita alimentación eléctrica. El Bioo Sensor es un dispositivo diseñado para grandes plantaciones que puede leer medidas de temperatura, ph y humedad (entre otras) y enviar esa información al agricultor. El coste de estos sensores es exponencialmente menor que los que se encuentran en el mercado actual, lo que permite la ubicación de una gran cantidad de ellos y la creación de un mapa preciso de las necesidades de cada campo, explican desde la empresa. Está diseñado para reemplazar las baterías químicas costosas y peligrosas para el medio ambiente que se utilizan en la agricultura.

¿Pero cuál es su funcionamiento real? Se trata pequeñas baterías que se sitúan en el suelo, en la tierra, y obtienen energía al alimentarse de la ‘rotura’ de sustancias orgánicas producidas naturalmente por las raíces de las plantas tras la fotosíntesis. Esta actividad da lugar a electrones libres y genera una corriente eléctrica dentro del dispositivo. Si buscamos una explicación algo más compleja, podríamos decir que, cuando la tierra que rodea una batería se moja gracias a la lluvia o el riego, los microbios del suelo hacen que las sustancias orgánicas y la materia vegetal en descomposición se deshagan. Esta actividad se filtra en la batería, creando protones y electrones. Una vez que estas moléculas se mezclan con el oxígeno que fluye a través de la batería, se crea electricidad. Esta revolucionaria start-up ha logrado levantar, por el momento, 1,2 millones de dólares (según Crunchbase).

AEInnova

Aprovechar el calor residual para crear electricidad y energía limpia, esta es la idea que desarrollaron el investigador Raül Aragonés y que cristalizó en el startup Aeinnova, con sede en Terrassa. Conjuntamente con otros científicos con inquietudes medioambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona, desarrollaron una tecnología, basada en la termoeléctrica, para reciclar el calor de la industria.

Un sistema «disruptivo» que puede colaborar en la eficiencia energética de la industria mundial y su sostenibilidad y facilitar y abaratar el adelanto hacia la digitalización y la revolución 4.0. Respol, Seat, Cementos Molins o Bodegas Torres son algunas de las compañías que están probando su sistema.

Según se desprende de la última cumbre contra el cambio climático, alrededor del 40% de las emisiones mundiales de CO2 se concentran en las 100 empresas más grandes. La industria es muy ineficiente y los sistemas que hay para recuperar la energía son difíciles de implantar o son muy caros. Todavía es muy barato derrochar energía, explica David Comellas, CEO de Aeinnova. Así es como Aragonés y sus compañeros empezaron a crear una alternativa fácil, más económica y que se pudiera aplicar a la industria.

Lo que han hecho desde Aeinnova es aprovechar las bases de la termoeléctrica y crear una nueva tecnología adaptable para la industria. La termoeléctrica ha sido utilizada por la NASA en algunos de sus satélites, que hace cuarenta años que aún orbitan gracias a este sistema. Ellos han cogido esta tecnología, adaptándola a los requerimientos de la Tierra y con una patente nuestra que permite gestionar la energía producida, conseguimos generar electricidad a partir de fuentes de calor.

Han diseñado unos módulos que en contacto con una superficie, gas o fluido caliente acaban generando energía. «Una empresa que fabrica baldosas, cuece el barro en un horno y produce mucho calor que no se utiliza. Cuando las baldosas ya están hechos, se tienen que dejar enfriar y también se pierde calor». Con sus módulos, se podría crear electricidad a partir de este calor que no se utiliza. La industria automovilística, química o cimentera son sólo algunos ejemplos donde se pierde mucho calor.

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En total han levantado hasta junio de 2021: 5,2 millones de dólares, según Crunchbase.

Onyx Solar

Onyx Solar desarrolló el primer vidrio arquitectónico transparente para edificios. Un vidrio fotovoltaico transparente que, además de generar energía fotovoltaica, filtra la entrada de calor al interior del edificio. De esta forma, nuestro vidrio fotovoltaico aporta, generación energética gracias al sol, a la vez que ahorros energéticos debido a una climatización optimizada y al paso controlado de luz natural al interior del edificio.

Los paneles fabricados de capas de vidrio de seguridad tratado térmicamente pueden proporcionar el mismo aislamiento térmico y acústico que el vidrio arquitectónico convencional, además también dejan pasar la luz natural de la misma manera que el vidrio convencional. El vidrio fotovoltaico puede instalarse en sustitución del vidrio convencional en fachadas, muros cortina, lucernarios, pérgolas y suelos transitables, entre otras aplicaciones arquitectónicas.

Estos paneles de vidrio podrían instalarse adicionalmente en una amplia variedad de edificios e instalaciones existentes, contribuyendo así a su mejoramiento tanto desde un punto de vista estético y energético. Al proporcionar el mismo aislamiento térmico que el vidrio convencional, junto con la capacidad de generar electricidad limpia y gratuita a partir del sol, permite a los edificios mejorar drásticamente su eficiencia energética, disminuir los costos de operación y mantenimiento y reducir su huella de carbono.

En total han levantado hasta junio de 2021: 2 millones de dólares, según Crunchbase.

Rated Power

Rated Power cuenta con un software, denominado PV Design, que automatiza el diseño de plantas fotovoltaicas, un trabajo al que en condiciones normales un ingeniero tiene que dedicarle meses de trabajo. Su consejera delegada y cofundadora, Andrea Barber, ha sido seleccionada entre los líderes jóvenes españoles más prometedores.

Permite realizar el diseño y la ingeniería de plantas de energía solar fotovoltaica a gran escala, ofreciendo un método fiable y más rápido, automatizado y preciso que la ingeniería tradicional. Rated Power utiliza este sistema para mejorar la rentabilidad de los activos de sus clientes, ahorrando tiempo y recursos en el diseño”, explica Diego Díaz, de Iberdrola. Elena Benavides, de Elewit (Red Eléctrica) destaca que su herramienta es «única hasta el momento», ya que permite «acortar tiempos en el diseño de plantas fotovoltaicas y agilizar el despliegue y construcción».

KreiosSpace

Se trata de un sistema de propulsión para satélites que operan en órbitas bajas, completamente eléctrico. El sistema, que introducirán en el mercado a través de la start-up KreiosSpace, mejorará la resolución de las imágenes captadas por los satélites y permitirá unas conexiones más accesibles y de más calidad de los satélites de telecomunicaciones. Además, contribuirá a evitar la basura espacial y reducir el consumo de combustible fósil.

Algunos de los retos de la industria aeroespacial son reducir el uso de combustibles fósiles, disminuir el coste de las misiones espaciales, aligerar el peso de los satélites, reducir el número de aparatos que ocupan las órbitas y mejorar los resultados. Actualmente, los satélites que operan por debajo de los 450 Km de altitud (denominados de órbitas muy bajas) se encuentran con el problema del aire que queda de la atmósfera, causante de una caída más rápida del aparato a la Tierra. Para que los satélites se mantengan en órbita, es necesario utilizar mucha cantidad de combustible fósil. Por eso, muchas misiones son inviables a causa del coste. Si estos satélites no necesitaran combustible, las misiones en órbitas muy bajas serían posible, de forma que los satélites se podrían acercar más a la Tierra para obtener mejores resultados, sin caer.

Ahora, siete estudiantes de la UPC-ESEIAAT han creado la primera start-up de España que se plantea introducir en el mercado de la tecnología aeroespacial un singular sistema de propulsión eléctrica para este tipo de satélites. La empresa lleva el nombre de KreiosSpace −rememorando uno de los titanes del cosmos de la mitología griega− y su objetivo es fabricar, a medio plazo, un propulsor totalmente eléctrico basado en una nueva tecnología denominada Air-Breathing Electric Propulsion (ABEP), que genera energía gracias a los motores de fuente de helicón (HPT). Estos motores de propulsión eléctrica para el espacio están basados en la generación de plasma a través de una fuente de radiofrecuencia. El plasma creado gracias al aire atmosférico se acelera en una tobera magnética y así se produce el impulso.

Según explica Adrián Senar, uno de los estudiantes fundadores de KreiosSpace, «esta tecnología no necesita combustible y aporta muchas ventajas. Se basa en una idea que es simple, pero el desarrollo de la tecnología y la ejecución son complicados». Y añade: «el motor se alimenta del aire atmosférico y de la energía del sol. De hecho, la tecnología de motores HPT se experimenta desde hace años en instituciones científicas de alrededor del mundo en colaboración con empresas, pero nosotros creemos que es factible utilizarla con aire atmosférico, sin necesitar combustible. Queremos hacer posible esta tecnología y por eso hemos constituido nuestra empresa start-up, porque apostamos por ella. Creemos que en 2022 dispondremos del primer prototipo, y el 2023 nuestro sistema sería plenamente factible».

El equipo de KreiosSpace afirma que el sistema que han creado se podrá adaptar tanto a CubeSats (satélites pequeños) como de mayor tamaño, y su coste variaría entre los 40.000 euros de los más sencillos a los 200.000 euros, según el peso y el tiempo de vida de las misiones.

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