La Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH-Z) es una universidad pública pionera en investigaciones a nivel mundial. Por sus aulas han pasado veintiún premios Nobel (entre ellos Albert Einstein) y ha sido considerada recientemente la sexta mejor universidad del mundo y segunda de Europa, por detrás de la Universidad de Oxford.

Uno de los nuevos proyectos de investigación salido de esta cantera de talentos está capitaneado por Guido Panzarasa. Han fabricado un tipo de tarima que es capaz de generar electricidad cuando se camina sobre ella.

El invento se basa en el fenómeno conocido como efecto triboeléctrico. Es un tipo de electrificación por contacto que hace que unos materiales adquieran carga eléctrica al separarles de otros con los que estaban en contacto. Este efecto es también el causante de la carga de electricidad estática. La polaridad y la magnitud de las cargas producidas se diferencian según los materiales que intervienen, la aspereza de la superficie, la temperatura y la tensión, entre otras características.

Funcionamiento de la tarima triboeléctrica

Los investigadores han presentado recientemente su nanogenerador. Apunta Guido Panzarasa que “la madera es básicamente triboneutral”, es decir, “que la madera no tiene una tendencia real a adquirir o perder electrones”. Por lo que el reto principal pasaba por hacer una madera capaz de atraer y perder electrones.

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De esta manera, transformaron la madera intercalando dos piezas. Una la recubrieron con polidimetilsiloxano, un tipo de silicona que gana electrones al entrar en contacto. La otra, con una red híbrida de iones metálicos y moléculas orgánicas con mayor tendencia a perder electrones.

Como resultado, al aplicar presión sobre la superficie, estas láminas se cargan de electricidad. Una lámina del tamaño de una hoja de papel es suficiente para alimentar una lámpara LED o un dispositivo con baja demanda de energía, como una calculadora.

Los futuros pasos van encaminados a determinar si el tipo de madera o la dirección del corte pueden influir en sus propiedades triboeléctricas, así como optimizar el nanogenerador con recubrimientos químicos más ecológicos y fáciles de implementar. Por el momento se ha determinado que el abeto generó 80 veces más electricidad que la madera natural y se postula como una gran elección ya que además es eficiente, sostenible, escalable y compatible con el diseño de interiores por su robustez mecánica y colores cálidos.

“El objetivo final es comprender las potencialidades de la madera más allá de las ya conocidas y habilitar la madera con nuevas propiedades para futuros edificios inteligentes sostenibles”.

Investigan cómo generar electricidad al caminar sobre la tarima