En iElektro entrevistamos a Raúl de la Peña Aguilar (Sevilla, 1971), Presidente de la Asociación Provincial de Instaladores de Calefacción, Climatización, Fontanería, Gas y Afines de Sevilla (integrada en FEDEME). De la Peña es diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Sevilla y ejerce su labor profesional actualmente como director comercial de la empresa Ingeniería y Desarrollo del Clima S.L, Indesclima (antigua Instalaciones Orbasa S.L), empresa familiar dedicada a la instalación y mantenimiento de aire acondicionado, ventilación, calefacción y energía solar.

En enero de 2016, de la Peña llega a la presidencia de la Asociación Provincial de Instaladores de Calefacción, Climatización, Fontanería, Gas y Afines de Sevilla, tomando el relevo de Juan Antonio Peña Torres, profesional con dilatada experiencia en el gremio. Durante la entrevista, de la Peña trata uno de los temas más relevantes sobre salud pública, acrecentado por la crisis sanitaria: la ventilación de los edificios.

Tras un último año y medio marcado por la pandemia, ¿podría describirnos cuál es la fotografía actual del sector? ¿Cuáles son las perspectivas para lo que queda de año?

Actualmente el sector está en auge, atravesando un buen momento en cuanto a resultados económicos. Ciertamente, existe una creciente preocupación por el comienzo de impagos por parte de constructoras, que solo se podrá mitigar con una estricta política de cobros por parte del propio sector, orillando cada vez más a las empresas que sigan empeñadas en el incumplimiento de la Ley contra la Morosidad, toda vez que la administración pública no parece tener intención de vigilar el cumplimiento de esta Ley. También es preocupante la situación de los suministros, con problemas de abastecimiento de materias primas y precios que suben a un ritmo que hacen quedar obsoletas ofertas lanzadas en pocas semanas.

Es sabido que el fraude es un problema para los instaladores. En este sentido, ¿cómo se verifica que todas las instalaciones están legalizadas ante Industria y han sido ejecutadas por instaladores profesionales? ¿Detectáis muchos casos de fraude o de mala praxis dentro de la industria?

No hay verificación salvo que la instalación tenga aparejada una licencia de algún tipo (industrial, de apertura, sanitaria, etc.) o nuevo suministro eléctrico. Más que fraude, existe un desconocimiento generalizado de que las instalaciones han de ser legalizadas y reticencia a desembolsar el importe de la misma salvo, como ya se ha mencionado, que sea imprescindible para algún trámite. O que se produzca un accidente que afecte a la instalación de climatización, normalmente por cuestiones eléctricas íntimamente relacionadas con nuestro trabajo.

¿Creéis que las medidas de control deben ser más estrictas? ¿Cuáles son ahora mismo y quién las aplica?

Conocedores de los recursos limitados de la administración y para no caer en ensoñaciones que no se van a cumplir, pensamos que sería interesante una campaña dirigida a los mismos instaladores para que hagan saber en cada una de sus ofertas que la instalación ha de ser legalizada según su potencia. La labor “docente” deberá ser llevada a cabo por nosotros mismos ya que, visto lo visto, la administración no va a poner de su parte.

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¿Esperáis alguna medida concreta desde la gerencia de urbanismo y el Ayuntamiento de Sevilla respecto a la reunión que mantuvisteis?

Aún es pronto para saber si la reunión que mantuvimos con el gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla, Rafael Márquez Berral, tendrá algún fruto, aunque la predisposición fue excelente. Hay que darle un margen de confianza a la administración local, que por otro lado hace lo que puede exigiendo la legalización de las instalaciones para revocar licencias en caso de que no se atengan a la normativa vigente.

¿Cuáles han sido los cambios normativos en materia de climatización y ventilación de edificios recogidos en el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios) y cómo afectan a la correcta ventilación y renovación del aire en los edificios?

En general, todos los cambios normativos evolucionan en dos sentidos:

  • Más salubridad de los espacios, lo que se consigue con mayor y mejor ventilación, forzada si es imprescindible.
  • Más eficiencia de las instalaciones.

En ambos casos, la repercusión en nuestro sector es positiva ya que redunda en instalaciones más completas y más complejas, que dejan fuera a los instaladores no legales o no al día de la normativa. Sin duda, han supuesto un nuevo nicho de mercado.

¿Qué consejos daríais al ciudadano medio sobre la importancia de la ventilación y la renovación del aire? ¿Hasta qué punto es importante teniendo en cuenta la pandemia que nos ha tocado vivir?

El consejo es sencillo: todo ambiente interior es más salubre cuanto más parecido sea al ambiente exterior, temperatura aparte. Cualquier actuación tendente a conseguir mejor ventilación redundará en más salud. Lo que tenemos en nuestras manos es nuestra salud. Ni más ni menos. Con esa premisa, dejarse aconsejar por un experto y tomas las medidas oportunas para conseguir el mejor ambiente posible dentro de nuestros edificios.

¿Notáis la creciente preocupación de la gente en un tema (el de la ventilación) que antes era casi desconocido? ¿Creéis que es una tendencia que ha llegado para quedarse?

Sí a ambas preguntas. Como hemos comentado en el punto anterior, es un poco triste que tengamos que haber pasado por una pandemia para que todo esto llegue a conocimiento del gran público pero, al menos, ya que no podemos evitar lo ocurrido, sí hacer todo lo que esté en nuestra mano para haber aprendido la lección.