El primer semestre del año continúa marcado por las fuertes subidas en el precio de las materias primas, sumado a su escasez, volatilidad y problemas de transporte. Esta circunstancia afecta de forma trasversal a todo el sector, pero evidentemente algunas industrias sufren más que otras. Es el caso de la industria europea de transformadores eléctricos, que es una parte vital del sistema energético. De hecho, el mercado de los transformadores eléctricos mueve un volumen cercano a los 3.700 millones de euros. Su producción en Europa se valora en aproximadamente 4.700 millones de euros lo que le convierte en un sector netamente exportador.

Lo peor del asunto es que la red eléctrica afronta el imperativo de la digitalización y la necesidad de este tipo de materias primas urge más que nunca, tal y como informa la Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo Eléctricos de Alta y Media Tensión (AFBEL). Asimismo, el avance del cambio climático está presionando sobremanera a la red, pues la demanda es cada vez mayor. De hecho, la generación, transporte y distribución de la electricidad están definidos como elementos críticos por la UE desde el inicio de la pandemia.

A lo sumo, son tres los factores que están generando una tensión masiva en la cadena de suministro de la industria europea de transformadores: la impredecible evolución de los precios de las materias primas con aumentos de entre el 25 y 50% de los principales materiales como acero, aluminio, cobre y chapa magnética; la escasez de materias primas por la dinámica del mercado chino y las sucesivas olas pandémicas en Europa, especialmente de aluminio y cobre; y la crisis del transporte internacional con congestiones portuarias, baja disponibilidad de capacidad y también mayores tiempos de transporte terrestre debido a las medidas sanitarias en Europa.

Esta repentina evolución de los precios de las materias primas básicas no se refleja en ningún índice o contrato de material de referencia, lo que pone en riesgo a los fabricantes y, por lo tanto, pone en peligro la estabilidad general del ecosistema de la red eléctrica. Los esfuerzos de los fabricantes europeos para asegurar la cadena de suministro y mantener su nivel de servicios están, en consecuencia, impactando masivamente en los costes y la competitividad tanto en los mercados locales y como de exportación.

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Según advierte T&D Europe, la voz de los proveedores de tecnología de red de Europa, este duro periodo de volatibilidad e incertidumbre está debilitando la industria de los transformadores y requiere una estrecha colaboración entre todos los actores del sector energético para preparar el futuro de la energía europea.

Adaptación al nuevo reglamento de ecodiseño

La industria europea de los transformadores está experimentando un proceso de cambio ante la adaptación del nuevo reglamento de ecodiseño que entró en vigor el pasado 1 de julio de 2021. Esta transición se ha derivado en un nivel de mayor demanda y actividad por parte de los fabricantes en los últimos meses para poder estar preparados para los nuevos requerimientos.

¿Qué implica este nuevo reglamente? Primero de todo, cabe destacar que la nueva regulación tiene un alcance significativamente más amplio que la de 2009, cubriendo motores con un rango de potencia desde 0,12 kW hasta 1.000 kW (en relación con los 0,75-375 kW anteriores). Los requisitos de eficiencia energética también se han reforzado, lo que refleja el progreso tecnológico y la evolución del mercado en la última década. Por ejemplo, las nuevas medidas regulan ahora la eficiencia de los variadores de velocidad, bajo la premisa de que estos dispositivos electrónicos, utilizados para ajustar la velocidad de rotación de un motor eléctrico de acuerdo con las necesidades de la aplicación, pueden ser fuente de considerables ahorros de energía.

Además, tanto los motores como los accionamientos ahora estarán obligados a dar información sobre la eficiencia en diferentes puntos de carga, algo que ayudará a los ingenieros a optimizar la eficiencia de sistemas completos. Por último, or otra parte, según la Comisión Europea, a partir de julio de 2023 la UE se convertirá en la primera región del mundo en hacer obligatorio el nivel internacional de eficiencia energética IE4 para algunas categorías de motores eléctricos.