Hace apenas unos meses el Gobierno de España, en sintonía con la Unión Europea, definieron la ruta establecida en la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo (ELP 2050), que permitirá reducir un 90% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a 2050 con respecto a 1990 –el 10% restante será absorbido por los sumideros de carbono–. Con tal de conseguir este ambicioso objetivo, se han activado diferentes líneas maestras que apuntan todas en una misma dirección: cambiar la forma en que se consume la energía, utilizando fuentes renovables e incentivando proyectos de autoconsumo.

Uno de los proyectos con un mayor potencial son, sin duda, los sistemas de aerotermia. Se trata de bombas de calor de última generación diseñadas para aportar refrigeración en verano, calefacción en invierno y, si se desea, agua caliente todo el año. Lo mejor de este tipo de construcciones es que proporcionan un rendimiento muy elevado (un equipo de aerotermia por cada kilovatio de energía eléctrica consumida produce  4 kW de energía para la climatización) y, además, tiene multitud de posibilidades de hibridación con otras tecnologías. Unos encajes que, en muchos casos, están todavía por descubrir. Por ahora, la que más se está implementando es aquella que se complementa con la energía solar fotovoltaica.

Hibridación con la solar fotovoltaica

Aerotermia y fotovoltaica, son dos conceptos que, de forma independiente, hacen referencia a dos tipos de suministro energético obtenido de forma renovable y además, autónoma mediante la instalación de placas solares fotovoltaicas.

De forma conjunta son, si cabe, un mayor ejemplo de autonomía en la citada generación de energía; por un lado, la aerotermia cubre las necesidades térmicas de un determinado espacio, y la fotovoltaica, por su parte, estará asumiendo el gasto eléctrico que precisa el funcionamiento de la bomba de aerotermia. Estamos hablando, por lo tanto, de una armonía casi perfecta. La unión de ambos un sistema integral capaz de combinar las diferentes ventajas de ambos modelos. El sistema híbrido combina la energía fotovoltaica junto con el modelo de aerotermia, de forma que nuestra climatización sea más eficiente energéticamente.

Por todos es sabido, que la alimentación eléctrica es lo que podría considerarse un hándicap en el concepto de renovabilidad de la energía aerotérmica. Así pues, la vinculación de este sistema con placas fotovoltaicas, permite reducir esa dependencia energética de alimentación eléctrica de la red.

La clave de este particular aprovechamiento energético es contar con la adecuada instalación térmica. Un correcto dimensionado de la misma permitirá que cerca del 80% de la energía eléctrica producida de manera renovable, sea dirigida al alimento del sistema térmico. Una combinación eficiente será la que resulte de aprovechar al máximo la energía eléctrica generada de forma renovable.

Cómo funciona y que tipologías de bombas de calor aerotérmicas existen

El concepto de aerotermia se basa en una tecnología que extrae energía contenida en el aire exterior gracias a un sistema de bombas. Los equipos pueden extraer hasta un 75% de energía del aire que encontramos en la atmósfera y así, reducimos el uso de la electricidad para el equipo, utilizando solo al 25%. Por lo tanto, es una tecnología que utiliza cómo base la energía del aire para climatizar los diferentes espacios, así que podemos considerar que es una fuente de energía altamente eficiente y totalmente limpia. Para ello, existen dos funcionamientos distintos:

Bomba de calor aire-aire

En modo calefacción estos equipos, toman el calor del aire exterior para cederlo de forma directa al aire interior. Si el equipo es reversible, en modo refrigeración funciona en sentido inverso, proporcionando aire frío al recinto.

Ambos intercambios, con el exterior y el interior, se realizan por medio del aire, que, impulsado por ventiladores, atraviesa los dos intercambiadores de calor, denominados baterías, por los que circula el gas refrigerante que transporta el calor a lo largo del circuito.

Relacionado:  Fluke lanza su promociones de instrumentos populares para otoño

Bomba de calor aire-agua

En modo calefacción, estos equipos toman el calor del aire exterior y lo transfieren a un circuito de agua. El agua caliente se distribuye a unidades terminales tales como radiadores, suelo radiante o fancoils, que a su vez ceden el calor de ese agua al ambiente interior del recinto a calefactar.

En modo refrigeración, en el intercambiador exterior se cede el calor del agua al aire, en tanto que en el intercambiador interior se absorbe el calor del ambiente calentando el agua. Es decir, estos equipos incorporan un intercambiador o batería, refrigerante-aire, y un intercambiador refrigerante-agua.

En el caso de las bombas de calor de ACS, el intercambio de energía se realiza siempre en un depósito de acumulación.

Normativas a las que se adapta

En los últimos años Europa en general y España en particular han afrontado el problema del consumo de energías fósiles con un plan de acción definido. Uno de ellos tiene que ver con la renovación energética de los edificios, que representa uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los diferentes países que componen la UE. Para ello, la energía aerotérmica se considera para reducir ese consumo y, por supuesto, se adapta a todos los planes impulsados a nivel nacional e internacional:

  • Código Técnico de Edificación (CTE): el Código Técnico de la Edificación es el marco normativo que establece y desarrolla las exigencias básicas de calidad de los edificios y sus instalaciones, permitiendo demostrar que se satisfacen los requisitos básicos de la edificación que establece la ley. habrá que reducir considerablemente el consumo de energía primaria, y buena parte de esa energía (en torno al 50% en nueva construcción y alrededor del 30% en reforma) deberá proceder de fuentes renovables. Uno de los elementos claves en esa reducción es el uso de la aerotermia.
    Ante este escenario de transición energética, no cabe duda que una de las principales estrategias es la utilización de equipos bomba de calor. Es una tecnología, que además de ser fiable y consolidada, proporciona calefacción, refrigeración y ACS mediante la utilización de energía procedente de fuentes renovables, contribuyendo así al cuidado del medio ambiente y a las políticas de descarbonización impulsadas por la Comisión Europea, gracias a su eficiencia energética, al uso de energía renovable y a la reducción de emisiones de CO2.
  • Programa PREE, rehabilitación energética de edificios: se trata de una dotación de 300 millones de euros que aprobó el Gobierno el 4 de agosto para distribuir entre las CCAA. Así, objetivo del PREE, teniendo en cuenta, además, que tan solo el 0,3% de los edificios existentes han realizado intervenciones en rehabilitación energética, es dar un impulso a la sostenibilidad de la edificación existente en nuestro país, mediante actuaciones que van desde cambios en la  envolvente térmica, a  la sustitución de instalaciones de generación térmica con combustibles de origen fósil por generación térmica basada en fuentes renovables. Una de ellas, entre otras como la geotermia o la biomasa, es la aerotermia.
  • Renovation Wave Strategy, aprobado por la UE: la renovación de los edificios, tanto públicos como privados, es una acción esencial, y ha sido señalada en el Acuerdo Verde Europeo como una iniciativa clave para impulsar la eficiencia energética en el sector y cumplir los objetivos. Para ello, la UE puso en marcha el Renovation Wave Strategy, que se basa en duplicar los índices anuales de renovación energética en los próximos 10 años. La tarea es ardua, pues sólo el 1% de los edificios de toda Europa se renuevan cada año en términos de eficiencia energética. En la actualidad, aproximadamente el 75% de los edificios de la UE no son eficientes desde el punto de vista energético, pero entre el 85 y el 95% de los edificios actuales seguirán en uso en 2050.
COMPARTIR