Las nuevas tecnologías, como dr kelly and mr hyde, tienen una doble cara. Por un lado, pueden ser terriblemente dañinas. Un claro ejemplo de ello es el entramado que se rebeló en el documental ‘El gran hackeo’, en el que se destapó que Cambridge Analytica había tenido acceso de forma indebida a al menos 87 millones de perfiles de Facebook. Esta fuente de información permitió a la empresa británica establecer hasta 5.000 puntos de datos sobre cada votante estadounidense. En otros casos, en cambio, pueden ponerse al servicio de la sociedad para construir un mundo más democrático y descentralizado. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en el uso de la tecnología blockchain para cambiar la forma de producir y consumir la energía.

Entendemos por Blockchain una cadena de bloques que, básicamente, elimina a los intermediarios, descentralizando toda la gestión. Es una tecnología relativamente nueva (nació en 2011) que con el paso de los años se ha descubierto el tremendo potencial que alberga para mejorar tanto la eficiencia como la eficacia, sobre todo en el ámbito transaccional. En el caso del consumo de energía, elimina la necesidad de costosos intermediarios y auditorias, lo que permite un nivel de transparencia, coordinación e intercambio de información sin precedentes en toda la industria. De esta manera,  se logra acelerar y automatizar los procesos de certificación de energía renovable, lo que permite desbloquear la aplicación a pequeña escala y la producción de energía doméstica.

Este último punto es clave para agilizar los llamados contratos de compraventa de energía a largo plazo (Power Purchase Agreement, PPA). Se trata de un acuerdo entre un desarrollador y un consumidor —por lo general, empresas que necesitan grandes cantidades de electricidad— que sirve para demostrar que el 100% de la energía que se utiliza es de origen renovable. Estos contratos están enfocados en fomentar la contratación de este tipo de energía por parte de grandes empresas. Y parece que han tenido el efecto deseado, pues según el último informe Corporate Energy Market Outlook de BloombergNEF, en 2020 empresas de todo el mundo compraron una cantidad récord de energía limpia a través de PPA. En total, 23,7 gigavatios (GW) de contratos de energía renovable fueron firmados por más de 130 empresas de sectores que van desde el petróleo y el gas hasta las grandes tecnologías.

Problemas de aplicación

Existen dos problemáticas a la hora de aplicar blockchain en el sector energético. La primera de ellas es que la tecnología actual solo permite la generación de unos centenares de transacciones por segundo. Eso hace inviable utilizarla a gran escala, pues sería necesaria la proliferación de millones de generadores de electricidad simultáneos. Para dar respuesta a esta problemática, la Universidad de Waterloo (Canadá) ha desarrollado Canopus: un protocolo capaz de gestionar millones de transacciones.

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El segundo problema del blockchain, como toda tecnología disruptiva que viene a cambiar las normas del juego, es que los actores implicados se muestren reacios cooperar y colaborar para crear una visión común. Un problema alimentado por la competencia que existe entre las diferentes empresas del sector y el interés estratégico en mantener algún tipo de ventaja sobre las demás. Sin embargo, el blockchain tiene la capacidad de crear un valor significativo para la industria en su conjunto y repercutir en crear una sociedad más justa, lo que debería suponer un incentivo para que las empresas remen en una misma dirección.

Programa europeo NESOI (New Energy Solutions Optimized for Islands)

Con el objetivo de convertir la democratización de las energías renovables en una realidad, se ha creado NESOI (New Energy Solutions Optimized for Islands). Se trata de un programa europeos que ofrece financiación, cooperación, formación y apoyo técnico a 28 comunidades energéticas ubicadas en diferentes islas. De esta manera, pondrá en marcha una plataforma física y digital (que utilizará, entre otras, tecnología blockchain) para proporcionar asistencia técnica a las autoridades y comunidades locales para la obtención de financiación y competencias destinadas a utilizar las inversiones necesarias para llevar a cabo planes de transición energética en las islas. NESOI pretende movilizar más de 100 millones de euros de inversión en energía sostenible para 2023, lo que generará unos ahorros esperados de 440 GWh/año.

En el caso de España, el Polígono Industrial de Arinaga (ubicado en Gran Canaria) ha sido seleccionado dentro del programa. En este caso, ha recibido dos subvenciones de 60.000 euros cada una, que se destinarán a la asistencia técnica y los estudios preliminares de su viabilidad técnico-económica. El Polígono Industrial de Arinaga es el mayor de la isla, con 690 empresas y una demanda energética aproximada de 30 gigavatios hora año, que podría cubrirse completamente mediante energías renovables que evitarían la emisión de 6.030 toneladas equivalentes de gases de efecto invernadero al año y 19,2 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. La idea de este proyecto piloto es establecer una comunidad energética industrial que genere, almacene y consuma su propia energía de origen renovable a precios más competitivos, lo que podría suponer un ahorro en la factura eléctrica del 40%.