Normalmente se dice que de una boda sale otra. En el caso que nos concierne, nació una empresa que promete convertirse en un gigante en los próximos años: Wallbox. Y es que en una boda de un amigo en común se conocieron Enric Asunción y Eduard Castañeda (cofundadores de Wallbox). En aquel momento, Asunción acababa de volver de Alemania, donde estuvo trabajando para Tesla durante más de un año. En el caso de Castañeda, estaba becado a través de un proyecto de final de carrera en el laboratorio de celdas de baterías del Instituto de Robótica e Informática, con la colaboración del CSIC y la UPC. En medio de la conversa, surgió la posibilidad de crear el mejor cargador para coches eléctricos del mercado. Sin tiempo que perder, ambos anunciaban en sus respectivos trabajos su salida. Desde entonces, Asunción ejerce como CEO, mientras que Castañeda se encarga de desarrollar los productos por los cuales Wallbox es reconocido mundialmente.

El secreto del éxito: diseño y tecnología puntera

Wallbox nació con la vocación de ser una compañía global dedicada a cambiar la forma en que el mundo utiliza la energía. Para ello, se basan en la creación de sistemas de carga inteligentes para vehículos eléctricos. La clave de sus productos está en la sencillez (tanto en su diseño como en su uso) y la tecnología puntera que incorporan, lo que permite gestionar la comunicación entre el coche y el cargador mediante aplicaciones fáciles de usar. Con estas dos variables han conseguido llevar la carga de vehículos al siguiente nivel, haciendo que la experiencia sea tan simple como usar un smartphone.

Otro de sus grandes aciertos fue tener el don de la oportunidad. En 2015, momento en el que nació Wallbox, apenas se vendían 900 coches eléctricos en España, según los datos de ANFAC (Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Coches). Y se matricularon más de un millón de automóviles. Es decir, que los que no eran de combustión apenas representaban el 0,1% del mercado. Eso les llevó a una conclusión clara: para triunfar debían tener una vocación internacional ya que en otros países la venta de coches eléctricos estaba en un estadio mucho más avanzado. Así, sus primeras ventas fueron en Noruega y Finlandia.

Igualmente, que el mercado español fuese tan incipiente en aquel momento también les sirvió como ventaja, ya que el campo que quedaba por recorrer era (y sigue siendo) enorme.  Hoy las ventas de coches eléctricos se han duplicado en Europa, alcanzando los 387.808 vehículos eléctricos vendidos en 2020, según datos de ACEA, la patronal europea de fabricantes automovilísticos. En países como Alemania se ha registrado un crecimiento del 206%, en Italia del 204%, en Francia del 159%. En el caso de España todavía queda mucho trabajo por hacer, pues el incremento es del 78,5%, una cifra que sitúa al país a la cola.

Por último, otra de las claves del éxito de Wallbox es que sus puntos de carga son un 40% que los de la competencia. Eso lo consiguen gracias a su tecnología y la simplicidad en el diseño de su conector, que lo hace más pequeño, menos pesado y mucho más barato de producir.

Relacionado:  Apuesta de la Comunidad de Madrid por una red pública de recarga para impulsar el coche eléctrico

Carga bidireccional

Wallbox acumula muchos hitos desde su nacimiento, pero uno de los más destacados es la creación de Quasar, un cargador compacto que utiliza la conocida como carga bidireccional. Es decir, la que fluye en ambas direcciones. Para que sea más ilustrativo: en los cargadores unidireccionales la electricidad va de la red de suministro al vehículo, mientras que en los cargadores bidireccionales la electricidad puede fluir en ambas direcciones.

El funcionamiento es el siguiente: cuando se carga un vehículo eléctrico, la CA (corriente alterna) de la red de suministro se convierte en CC (corriente continua), que es el tipo de electricidad que puede utilizarse en un vehículo. Esta conversión tiene lugar mediante el convertidor del vehículo o del cargador. Si luego quieres utilizar la electricidad almacenada en la batería del vehículo para el hogar o deseas devolverla a la red, la CC del vehículo tiene que volver a transformarse en CA. Pueden incluso controlar la cantidad de energía que envía y recibe la batería.

De esta manera, el propietario puede configurar cómo se emplea la electricidad, si en un sentido (del hogar al coche) o en el contrario, y en qué momento sale más económico. Por ejemplo, en las horas en que la electricidad es más barata se puede cargar la batería del coche; cuando la electricidad es más cara, el coche puede abastecer a la casa -siempre asegurándose un nivel mínimo de carga en la batería del coche.

Salida a bolsa

A principios de junio Wallbox anunció su salto a la Bolsa de Nueva York tras superar una valoración de 1.500 millones de dólares (1.200 millones euros). Lo hizo de la mano de Kensington Capital Acquisition Corp. II, que aporta 270 millones de euros (330 millones de dólares) de capital, lo que eleva la capitalización bursátil de la compañía hasta los 1.475 millones de euros.

Y las perspectivas no pueden ser más esperanzadoras. La carga eléctrica se trata de un negocio que va a pasar de facturar apenas 30 millones el pasado año a más de 1.000 millones en 2025 y más de 2.000 en 2027, según la documentación remitida a la Securities Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, la CNMV americana. En el caso de Wallbox el crecimiento estimado es pasar de vender unos 150.000 cargadores este año a más de 4,5 millones en seis años. En ese momento, la compañía lograría un beneficio bruto de explotación de 415 millones. Pero, quizá, su mayor éxito es que en la presentación del plan de negocio, elaborado con la ayuda de UBS y Barclays, su crecimiento será mayor que el de Tesla (96% contra 23% en ingresos y 45% contra 21% en el margen bruto).