Tal y como define la Organización Internacional de Normalización (ISO), la calidad de los productos industriales se entiende como el “grado en el que un conjunto de características inherentes a un objeto cumple con los requisitos”.

Puede definirse Calidad Total, también conocida como TQM (Total Quality Management), como un modelo de gestión estratégica de las empresas que busca un firme objetivo basado en la conciencia de calidad en la totalidad de los procesos empresariales. La mejora en las propiedades del producto en sí no debería afectar únicamente al mismo, sino a todos los departamentos en su conjunto. Este modelo de actuación empresarial, además de conseguir mejorar todos los procesos de la organización, incrementa la eficiencia y la flexibilidad en todos sus procesos.

Prilux considera de suma importancia la comprobación y validación de los procesos productivos, así como las características finales de cada producto para el correcto funcionamiento de este. Resulta primordial destacar la filosofía adaptada por la empresa, basada en modelos de gestión EFQM (modelo de gestión por procesos) y calidad total que definen como conseguir unos resultados óptimos.

Relacionado:  Edificios inteligentes: Internet de las cosas, inteligencia artificial y autosuficiencia energética

Para ello, el Grupo cuenta con un departamento de Calidad especializado tanto en la Calidad de Producto, como en el control de la Calidad Total empresarial. Este seguimiento permite ofrecer un servicio que cumpla con las especificaciones atribuidas en su totalidad.

Haciendo referencia a la Calidad Total, la empresa mantiene una cultura donde el concepto de calidad no solo está orientado a que el producto sea óptimo, sino que busca conseguir la satisfacción del cliente mediante la investigación de las necesidades del mercado. Para ello, es primordial disponer de sistemas de control de calidad que engloben tanto el producto en sí como la integración de todos los procesos de los diferentes departamentos de la empresa en este ámbito. El control, análisis y las posteriores mejoras en las distintas áreas de trabajo permiten un incremento en la calidad de los procesos, clave imprescindible para lograr la excelencia en el ámbito empresarial. De este modo, se garantiza la mejora en el servicio ofrecido y la experiencia del cliente.

COMPARTIR