Claramente no, motivos económicos, plazos de entrega o mantenimientos futuros lo desaconsejan.

Durante los últimos años, desde Basor Electric hemos tenido la suerte de poder suministrar materiales para proyectos de energía solar fotovoltaica en los cinco continentes y siempre surge la misma pregunta

¿Soterramos los cables? Después de 2.000 MW instalados en más de 150 proyectos, podemos afirmar que no es la solución más adecuada, sin duda existen 4 factores que cualquier ingeniería o instalador deberá tener en cuenta a la hora de planificar la instalación:

La ejecución de la zanja: La infraestructura necesaria para excavar una zanja implica la contratación de maquinaria pesada y mano de obra. A este hecho, debemos añadirle que, si existen lluvias cuando la zanja está en construcción (abierta), el agua del interior ablandará el firme generando barro, aumentando la humedad y obligando al contratista a eliminar cualquier resto de agua en su interior antes de empezar con el tendido de la instalación eléctrica.

Por otro lado, la instalación de los cables no se suele producir toda a la vez, obligando a la apertura de la zanja en varias ocasiones para finalizar la instalación. Esta apertura, en la mayor parte de los casos, realizada con maquinaria pesada, puede producir daños en los cables soterrados con anterioridad. Si los cables se dañan, se deben reparar mediante empalmes o soldadura, perdiendo aislamiento o capacidades en el envío de datos.

Por último, al no estar el terreno completamente compactado, la excavación de la zanja puede afectar a la estabilidad del poste de los seguidores o a la estructura de soporte, pudiendo, en un futuro, modificar el ángulo de las placas ubicadas en los mismos y generar una disminución de la energía generada, perdiendo rentabilidad en la instalación.

El coste del cableado y la canalización: Por la dificultad para ventilar los cables entubados o directamente enterrados, las normativas obligan a aumentar las secciones en más de un 50%, por lo que el ahorro en el cableado instalado sobre bandejas ventiladas, es muchísimo mayor que con el sistema de soterramiento de los mismos.

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El Plazo de entrega de la obra: El hecho de excavar una zanja y pasar los cables (los cuales se deberán introducir primero en el interior de tubos que los protejan) implica un tiempo mayor (es más lento) que el que supone la instalación de elementos portacables y su soportería. Las bandejas, normalmente suministradas en tramos de 3 o 6 metros (incluso mayores largarias con el uso de extensores), hacen que los tiempos de instalación se reduzcan en más de un 50% si los comparamos con los soterramientos, pudiendo acabar la obra en un periodo de tiempo muy inferior si se compara con las zanjas con un gran ahorro de mano de obra.

Los mantenimientos futuros: Una vez entregada la obra, se pueden producir fugas o pérdidas de aislamiento en los cables soterrados, resulta pues, complicado detectar el punto crítico, además obliga a la apertura de la zanja con maquinaria pesada para proceder a la reparación de estos, pudiendo ocasionar nuevas roturas en el proceso.

No debemos dejar de mencionar los movimientos del terreno o la humedad del mismo, pudiéndose dañar los cables en estas situaciones y necesitar de una actuación de mantenimiento para no tener bajadas de producción fotovoltaica

Sin duda alguna, la complejidad en la realización de la zanja y sus posibles daños al reabrirlas, la dificultad de detectar y reparar problemas una vez entregada la obra, la lentitud en toda la operación de soterramiento de cables y sobre todo, el menor coste de los elementos portacables si se comparan en conjunto, hacen que las bandejas al exterior, sean la opción más eficiente para las instalaciones solares fotovoltaicas, recomendando utilizar el entubado de los cables únicamente para salvar los pasos de vehículos cuando sea necesario.

Artículo desarrollado por Luis Castelló PalaciosExecutive Marketing Manager Basor Electric.

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