Un informe reciente de CSIRO y Boeing que propone acciones concretas para lograr la transición energética en el sector de la aviación comercial.

En el año 2009 la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), estableció como objetivo para 2050, reducir las emisiones del sector al 50% con respecto a los niveles de 2005, lo que equivale a una reducción del 90% por pasajero/milla. Desde entonces el sector ha logrado mejoras de alrededor del 2% anual, pero se necesitará una transformación más profunda para cumplir con el objetivo de descarbonización de IATA para 2050.

Patricia Mae Tagabe de Energy Magazine, reseña un informe reciente de CSIRO y Boeing que propone acciones concretas para lograr la transición energética en el sector de la aviación comercial. El informe destaca el hidrógeno verde como un factor clave para lograr este objetivo y propone una serie de pasos para hacer más sostenibles las operaciones del sector en los próximos 30 años, abarcando no sólo los aviones sino también aeropuertos, transporte y otros servicios auxiliares.

El plan de se divide en tres fases:

  • Sustitución progresiva de los vehículos y equipos de apoyo en tierra (GSE en inglés) que funcionan con diésel y gasolina, por equivalentes eléctricos o de pilas de combustible. El Dr. Chris Munnings, investigador principal de CSIRO Energy Technology y coautor del informe explica que «esa primera etapa consiste en tomar tecnología madura del sector automotriz y usarla o, en algunos casos, modificarla, para incorporar la tecnología del del hidrógeno en el aeropuerto».
  • Sustitución gradual de combustibles de aviación a base de queroseno, por una mezcla de combustible basada en ‘electrocombustibles’ directos derivados de hidrógeno limpio y CO2 residual. El informe explica que los tres componentes en los que se basan los electrocombustibles (producción de hidrógeno, captura de CO2 y síntesis de combustible) cuentan con una sólida base tecnológica y regulatoria, que permitirá su adopción en el futuro.
  • Desarrollo de aviones a reacción de larga distancia 100% propulsados ​​por hidrógeno. Este cambio debe hacerse de forma gradual, a través de cuotas de mezcla que aumenten con el tiempo, partiendo de una combinación de 50% de electrocombustibles y combustible convencional, hasta 75% de electrocombustibles y finalmente 100% electrocombustibles.
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“A pesar de que existe una sólida base técnica y regulatoria sobre la que construir, el cambio al hidrógeno requerirá un esfuerzo intersectorial significativo, global, en términos de pasar de demostraciones comerciales a producir los volúmenes significativos necesarios para construir un electrocombustible industrial» ha señalado Sam Bruce, Gerente Global de CSIRO Futures y autor principal del estudio.

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