Con el enfoque de seguridad adecuado, las empresas pueden acelerar el ritmo de integración de dispositivos y sistemas habilitados para IoT en sus operaciones, en lugar de ralentizarlo.

La crisis generada por las medidas de confinamiento producto de la pandemia por coronavirus ha terminado de demostrar que el futuro será digital e interconectado. Las empresas pioneras en la adopción del Internet de las Cosas (IoT) están cosechando los beneficios asociados a una mayor productividad y eficiencia empresarial, a la vez que han obtenido una ventaja competitiva sobre sus competidores.

Sin embargo, la adopción del IoT en las empresas está sucediendo más rápido de lo que se pueden atender los problemas de seguridad asociados. Jimmy Cheong, experto en tecnologías de la información y con amplia experiencia en compañías como Siemens y Fuji Xerox, explica en un artículo para la revista CIOReviewIndia, que existe una creciente preocupación sobre las amenazas de seguridad que se están volviendo cada vez más sofisticadas y que no pueden ignorarse. La seguridad ha sido y sigue siendo el mayor obstáculo para la adopción de IoT.

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Cheong señala que si bien la mayoría del software y los dispositivos de IoT pueden ser de naturaleza compleja y con altos riesgos de cumplimiento de seguridad, «el valor comercial de adoptar IoT es demasiado grande para que las empresas se queden al margen». Es por ello que apuesta a una adopción de IoT desde un enfoque integral que incorpore tecnologías de seguridad, esquemas de cifrado y políticas de acceso. 

Para ello, advierte que las empresas deben estar preparadas para asumir riesgos y estar abiertas a los cambios, ya que es cuestión de tiempo antes de que la adopción de IoT se generalice en el entorno empresarial, a medida que el campo de las soluciones de seguridad alcance su madurez tecnológica.

Fuente: CIOReview

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