Sheila Watson, Directora Adjunta de la Fundación FIA señala que es el momento de acelerar las políticas y las inversiones para incentivar el ahorro de combustible y transformar la movilidad.

La edición especial de la revista Energy Efficiency Magazine 2020, aborda los temas de eficiencia energética y recuperación económica. Desde iElektro queremos hacernos eco del artículo de Sheila Watson, Directora Adjunta de la Fundación FIA en el que responde «Por qué cualquier paquete de recuperación debe abordar la eficiencia del vehículo.»

De acuerdo al análisis de Watson, el impacto que ha sufrido la industria automotriz por la crisis derivada de la pandemia por coronavirus, viene sumarse a un proceso de profundos cambios en el sector que ha tenido lugar en los últimos años.

La autora advierte que frente a la crisis y la urgencia por reactivar la economía, los gobiernos pueden caer en la tentación de revertir las regulaciones de ahorro de combustible para reducir los costos de producción. Watson califica esto como un error y afirma que por el contrario, la crisis genera oportunidades de recuperación a partir de un enfoque de movilidad eficiente, con cero emisiones y bajas emisiones de carbono.

Su afirmación se basa en dos argumentos centrales

  • La política de ahorro de combustible ahorra dinero: «En la UE, se espera que los ahorros netos en el costo de combustible de las políticas adoptadas sean aproximadamente el doble del costo adicional de las mejoras de eficiencia.»
  • La política de ahorro de combustible es vital para reducir las emisiones de carbono: la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que las políticas de ahorro de combustible para el transporte masivo han ahorrado el equivalente a 2,5 EJ de energía entre 2015 y 2018.
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Watson recalca que para lograr los objetivos climáticos es urgente el cambio generalizado a los vehículos eléctricos (VE), lo que podría lograr reducciones adicionales de entre tres y cinco millones de toneladas, dependiendo del grado de descarbonización de la red eléctrica.

Para lograr un cambio de tal magnitud, la autora propone priorizar cuestiones clave a través de políticas enfocadas y con visión de futuro, destacando dos elementos:

  • Fomentar el uso de vehículos más pequeños: Watson advierte sobre el aumento de las ventas de vehículos utilitarios deportivos (SUV) más grandes, lo que está socavando el impacto general de las mejoras de eficiencia. En promedio, los SUV consumen aproximadamente una cuarta parte más de energía que los autos medianos, por lo cual es necesario revertir esta tendencia.
  • Apoyar la transición a los vehículos eléctricos: según datos de la IEA para 2019, solo el 1% de todos los vehículos son eléctricos. La política de ahorro de combustible y los mandatos de vehículos de cero emisiones puedesn acelerar la transición a los vehículos eléctricos.

La autora cierra destacando que «las acciones que se tomen durante la próxima década serán clave para esta transición; aunque las baterías y la infraestructura de carga están mejorando rápidamente, aún se necesitan incentivos adicionales. La inversión futura en la fabricación de vehículos debe centrarse en la transición a los vehículos eléctricos para garantizar una movilidad más limpia.»

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