Se estima que los sistemas de enfriamiento (refrigeración y aire acondicionado) son responsables de alrededor del 7-10% de las emisiones globales de CO2.

La revista Energy Efficiency Magazine, ha cerrado el 2020 con una edición especial sobre eficiencia energética y recuperación económica. Desde iElektro queremos reseñar varios de los artículos de opinión presentados.

Uno de ellos es al artículo titulado Transición «Energética: Mantente fresco y llega a cero» (Energy Transition: Stay Cool and Get to Zero), escrito por Dan Hamza-Goodacre, Director no ejecutivo del Programa de Eficiencia de Enfriamiento de Kigali (K-CEP).

En su artículo, Hamza-Goodacre resalta la importancia de considerar el impacto de los sistemas de enfriamiento en las emisiones de CO2 a nivel mundial. De acuerdo al autor, se estima que la refrigeración y el aire acondicionado (AC) son responsables de alrededor del 7-10% de las emisiones globales de CO2, tres veces más que la aviación y el transporte marítimo combinados.

En este sector hay dos factores clave a tomar en cuenta desde el punto de vista de la contaminación. El enfriamiento mecanizado utiliza gases fluorados, que pueden ser hasta 12.000 veces más dañinos que el CO2. A su vez, este tipo de enfriamiento consume grandes cantidades, y a menudo ineficientes, de energía.

El autor aclara que si bien las condiciones actuales de los sistemas de enfriamiento son ineficientes y contaminantes, el acceso global al enfriamiento es vital para la salud y la prosperidad humanas. Los sistemas de enfriamiento ayudan a mantener las «cadenas de frío» de los alimentos y medicinas, así como garantizan el confort de las personas en los edificios.

Es por ello que la solución no puede ser limitar el acceso a los sistemas de enfriamiento, sino trabajar mancomunadamente para lograr llegar a cero emisiones en la refrigeración. Este objetivo requerirá un enfoque integrador «que transforme la forma en que se genera y utiliza la refrigeración». Hamza-Goodacre explica que este enfoque consta de cuatro pasos clave: reducir, cambiar, mejorar y proteger.

Reducir la necesidad de refrigeración mecanizada, es el primer paso para reducir las emisiones de refrigeración. Para ello, el autor propone adoptar una combinación de técnicas de enfriamiento pasivo y soluciones basadas en el aprovechamiento de las condiciones climáticas para enfriar naturalmente los edificios y las ciudades.

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Entre las opciones disponibles destaca las técnicas de diseño sostenible, como los materiales reflectantes y los espacios verdes, que reducen las temperaturas internas y externas, así como un cambio en los patrones de consumo, entre los que destaca el no «sobreenfriar» los edificios y ajustar los niveles de actividad durante las horas más calurosas del día.

El segundo paso es cambiar las formas contaminantes de enfriamiento actual por tecnologías que emitan menos gases de efecto invernadero, tanto en términos de emisiones directas (refrigerantes) como indirectas (energía). Para reducir las emisiones directas es fundamental reducir la producción y el consumo de hidrofluorocarbonos (HFC) en los sistemas de enfriamiento, así como también adoptar mejores prácticas en la disposición final de equipos, pues alrededor del 90% de las emisiones de refrigerante se producen cuando los refrigeradores y los AC se eliminan debido a un vertido o daño.

En el caso de las emisiones indirectas, los esfuerzos deben dirigirse hacia la transición a fuentes de energía bajas o nulas en carbono. En este aspecto el autor advierte sobre un desafío importante en relación a las innovaciones en el almacenamiento de energía, ya que no todas las fuentes renovables son compatibles con los matices del enfriamiento, como la demanda nocturna o necesidad de mantener la temperaturas constantes. El enfriamiento de distrito y el enfriamiento evaporativo son algunas de las alternativas en este sentido.

Hamza-Goodacre insiste en que debemos mejorar urgentemente la eficiencia de los aparatos de refrigeración, lo que, según estimaciones, podría ahorrar casi 3 billones de dólares en costos de energía para 2050 y evite 1 ° C de calentamiento para fines de siglo.

El cuarto paso es proteger a las poblaciones vulnerables a la falta de acceso a refrigeración. El autor destaca que el acceso global a la refrigeración es vital para varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Finalmente Hamza-Goodacre concluye que para reducir drásticamente los impactos negativos del sector de enfriamiento, es necesario el concierto de mejores políticas, nuevos códigos de construcción e incentivos financieros, que apunten a cambios significativos y no sólo mejoras incrementales de los sistemas actuales.

Energy Efficiency Magazine es una publicación dla Energy Efficiency Global Alliance (EEGA), una iniciativa de Alliance to Save Energy, y el Grupo AOB.

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