Durante la última década estamos viviendo una época disruptiva en el sector industrial que va tanto a marcar el devenir de la misma como a decidir quiénes van a ser los actores protagonistas de cada sector durante los próximos años.

Aquellas empresas que hicieron una apuesta temprana por la innovación y han comenzado a implementar soluciones en línea con los preceptos de la Cuarta Revolución Industrial no solo gozarán de una ventaja competitiva, sino que obtendrán una flexibilidad y capacidad de adaptación que en muchos casos podría ser decisiva para su futuro.

Esto se ha visto de manera clara a lo largo de este histórico año 2020, cuando las acciones para contener en la medida de lo posible la extensión de la pandemia mundial causada por el COVID-19 pusieron a las empresas fabricantes en una situación jamás vista y ante la cual solo aquellos adaptados al actual contexto digital pudieron responder.

Miguélez, empresa española referente a nivel mundial en lo que a fabricación de cables eléctricos de baja tensión se refiere, fue una de ellas. Su inversión en innovación y automatización durante los últimos años hizo posible que, durante lo más duro del confinamiento, sus productos pudieran ser utilizados en la instalación de los hospitales de emergencia que se erigieron para evitar el colapso sanitario.

Cómo consiguió la compañía seguir dotando de sus soluciones en una situación tan excepcional solo se entiende conociendo el proceso de reorganización, modernización e internacionalización que transformó el esqueleto del fabricante de arriba abajo.

El objetivo perseguido por Miguélez al inicio de su transformación estaba claro: entregar sus cables en cualquier punto geográfico en un tiempo siempre inferior a las dos horas, sea cual sea la circunstancia.

Para ello no bastaba con disponer de una moderna fábrica, con más de 64.500m2 y catorce centros logísticos en todo el mundo, sino que había que revisar y analizar exhaustivamente los procesos productivo y logístico, desde la raíz, para optimizarlos y alcanzar así la máxima eficacia posible.

El sistema de gestión Easy WMS, de Mecalux, fue la solución elegida para conseguir tal propósito, en el nuevo centro logístico de 32.000 m2 construido por Miguélez en Villadangos del Páramo.

Con su puesta en marcha, la compañía ha conseguido centralizar sus más de 3.500 referencias, superando los 420 millones de metros de cable fabricados al año.

Desde la central en España se distribuyen los productos de una empresa que cuenta con presencia física en siete países y cuyas soluciones se utilizan a lo largo y ancho del planeta.

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Entre aquellas más icónicas destaca el Aeropuerto internacional de Muscat (Omán), que gestiona más de cuatro millones de pasajeros al año; el Metro de Santiago de Chile, donde más de dos millones y medio de personas al día se desplazan a lo largo de sus 140 kilómetros de longitud; el Museo Nacional de Arqueología MUNA (Perú), un edificio de cinco plantas, dos de ellas bajo tierra, y 66.106,80 m2; el Camp Nou (España), uno de los exclusivos “estadios cinco estrellas” de la UEFA, el más grande de Europa y el cuarto de fútbol del mundo; y la Central Hidráulica Te Palm en Emiratos Árabes Unidos.

Esto es gracias a una constante evolución y persecución de los más altos niveles de calidad en sus productos que dan como resultado un ADN propio en el que se combinan la proximidad geográfica para garantizar un servicio rápido y esa confiabilidad tanto en el producto como en su equipo humano. Como resultado de todos estos factores se obtiene una gama de cables de baja tensión capaz de dar servicio a todos los sectores constructivos e industriales:

· TERRANAX, conductores de cobre desnudo para redes de tierra.

· TENDENAX, conductores de cobre desnudo para redes aéreas y subestaciones.

· BARRYNAX, cables de potencia para redes de distribución, alumbrado exterior e instalaciones industriales.

· BARRYFLEX, cables flexibles de potencia, mando y control para instalaciones y residenciales.

· AFIRENAS, cables de Alta Seguridad (AS) idóneos para instalaciones de pública concurrencia, túneles, instalaciones de enlace (LGA, DI) y locales con riesgo de incendio y explosión.

· AFIREFENIX, cables de Alta Seguridad Reforzada (AS+) con resistencia intrínseca al fuego. Imprescindibles en instalaciones en las que sea crítico garantizar el suministro eléctrico pese a estar expuestos a fuego directo (hospitales, aeropuertos…).

· SOLFLEX, cables especialmente diseñados para instalaciones solares fotovoltaicas.

· PRECAB, tubo precableado que permite agilizar los trabajos en instalaciones interiores empotradas, embebidas en hormigón o en el interior de falsos techos o suelos técnicos.

· Una amplia gama de cables armados del tipo AR-FLEJE (2 flejes helicoidales o fleje corrugado) y AR-CORONA (hilos de acero galvanizado) que ofrecen una excelente protección mecánica.

· La novedosa gama SHIELD, cables apantallados que aseguran una excelente protección electromagnética.

Así mismo, como muestra de su continua apuesta por la innovación y mejora, la empresa ha desarrollado una nueva codificación de producto de forma que resulte más intuitiva y manejable a sus clientes. Esta nueva codificación establece una relación directa entre el producto y sus principales características (familia, nº de conductores, sección, color exterior, presentación/embalaje).

Miguelez
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