La industria cerámica advierte que de confirmarse la decisión, el sector enfrentará mayores dificultades para lograr la transición hacia una fabricación baja en emisiones de carbono.

La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) y la industria europea de fabricación de baldosas cerámicas (CET), han solicitado a la Comisión de Revisión de las Directrices de Ayudas de Estado (EU ETS), que reconsidere su decisión de excluir al sector de baldosas cerámicas de la lista de sectores expuestos a la fuga de carbono debido a los costes indirectos del carbono; lo que le impediría acceder a las Ayudas de Estado para Comercio de Emisiones.

Según la asociación, esta decisión “supondrá una penalización para un sector totalmente comprometido con los objetivos de descarbonización para 2050, teniendo en cuenta todas las tecnologías existentes y futuras a su disposición. Para cumplir con los objetivos climáticos, la industria cerámica también dependerá de la electrificación y necesitará incentivos fiscales para compensar los costes adicionales en los que incurra durante la transición hacia una electricidad descarbonizada”.

 

¿Por qué se ha excluido a la industria cerámica de las ayudas?

La Comisión evalúa cada sector en función de dos criterios generales: la exposición a comercio internacional y la intensidad de CO2. Este último criterio se calcula comparando los costes del carbono con beneficios y con costes de mano de obra (fusionados en un indicador económico disponible en Eurostat y conocido como valor añadido bruto – GVA pos sus siglas en inglés).

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El sector de la industria cerámica europea considera que a partir de esta metodología, la Comisión asume que dicho sector no debería ser elegible porque a pesar de que está altamente expuesto a la competencia internacional y que tiene márgenes de beneficio ajustados (comparados con los costes de carbono), tiene un margen más amplio para absorber costes adicionales del carbono, mediante la reducción de puestos de trabajo”. Es por ello que afirma que el GVA es “simplemente un indicador equivocado para este ejercicio y tiene el efecto perverso de penalizar las industrias que son más intensivas en mano de obra, y que son típicamente pymes”.

Por su parte, Roman Blažíček, presidente de CET “lamenta profundamente que este sector, considerado hoy como un muy competitivo líder europeo de exportación, que produce productos duraderos que contribuyen a la economía circular, no haya sido evaluado adecuadamente a través de justo procedimiento justo y transparente.

CO2 industria cerámica