Si el crecimiento de la matriculación de los turismos eléctricos durante los últimos años ha sido considerable, el de microbuses y autobuses lo ha superado con creces. Tal y como indican los datos proporcionados por ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), en 2019 hubo un 272,2 % más de matriculaciones de este tipo de vehículos que en 2015. Pero ¿cómo nos estamos adaptando a todos estos cambios? ¿Están las ciudades preparadas para asumirlos?

Es evidente que 2019 fue un buen año para la movilidad eléctrica. El número de matriculaciones de coches eléctricos prácticamente dobló las de 2018. Los que tuvieron más éxito fueron los de gas natural, tanto licuado (GNL) como comprimido (GNC).

 

Matriculaciones en los últimos 12 meses

Siguiendo esa misma línea, la movilidad eléctrica ha seguido siendo la protagonista el último año. El mes que alcanzó la cifra más alta fue febrero de 2020, en que se matricularon 15.186 coches eléctricos. La cifra de matriculaciones en junio se mantuvo muy cerca, en 14.315.

Aun así, el concepto de el vehículo eléctrico no solo comprende turismos, sino que también abarca una parte muy importante de la movilidad que es el transporte público. El consumo energético de combustible de un autobús híbrido y sus emisiones de CO2 se sitúan entre un 30% y un 45% más bajas que las de su equivalente en un coche diésel. En el caso de un autobús eléctrico, la reducción es del 100%. Asimismo, la tracción eléctrica contribuye a minimizar las vibraciones y el ruido, lo que aporta una gran mejora en el confort de los pasajeros, y una disminución de la contaminación acústica en las ciudades.

 

Transporte público eléctrico en Barcelona y Madrid

Por esa razón, el año pasado se activó en Barcelona el Plan de Renovación de la Flota de Bus para el período 2019-2021, con el que se realizó una inversión de 115 millones y se adquirieron 254 vehículos según ANFAC. Este incremento es consecuencia directa de la evolución de nuestra sociedad: aumenta la preocupación por el medio ambiente y cambian
los hábitos de compra, desde la alimentación hasta los desplazamientos En Madrid también se puso en marcha la iniciativa Madrid 360, que perseguía el objetivo principal de
cumplir con los objetivos de calidad del aire de la Unión Europea.

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Desde la Corporación se propuso renovar al 100 % de todos los autobuses de la EMT (Empresa Municipal de Transportes de Madrid) y multiplicar por diez el número de vehículos eléctricos. En 2019, de los 2000 vehículos que tenía la empresa pública, solo 68 funcionaban exclusivamente con electricidad. Se prevé que en 2023 este tipo de flota estará formada por 200 ejemplares, y en 2027 por 400 más. En total, el parque de autobuses eléctricos de la EMT incrementará de 68 vehículos a 668 en ocho años.

 

España en comparación con Europa

A pesar del crecimiento visible durante los últimos meses y el que se prevé en un futuro próximo, España sigue estando a la cola de los países europeos en cuanto a la adopción de movilidad eléctrica. Según Ideauto, España se sitúa en los 17,2 puntos, mientras que Noruega supera los 241. Lo mismo ocurre con las estaciones de carga. España ocupa la última posición en comparación con otros países europeos que también están implementando este sistema de transporte. En 2020, se han instalados un total de 7.607 puntos de recarga públicos en el país, la mayoría en Cataluña. De estos, más de la mitad se encuentran en puntos urbanos.

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