Actualmente es muy difícil imaginar un sector donde no haya llegado la revolución digital. Tanto la interconectividad como los datos han mostrado su valía en el día a día ya sea de una empresa o de una ciudad. En este cambio también se ven involucradas las ciudades y, por ende, sus calles.

Por lo que dentro de todo este cambio hacia la digitalización entra una pregunta: «¿Cómo afectarán estos cambios a la industria de la construcción?»

 

Las Smart Cities impulsan la construcción

Aunque aún no podamos decir que el mercado de las Smart Cities esté en su auge, si que es seguro afirmar que está teniendo un primer impacto dentro del de la construcción con el aumento de nuevos proyectos.

En este sentido, las empresas constructoras van a necesitar de nuevas infraestructuras para poder garantizar el éxito de todas aquellas nuevas oportunidades que surgirán; oportunidades rentables casi su totalidad.

 

La construcción cambia para satisfacer nuevas necesidades

Este paso es de esperar que lo veamos cumplido más a largo plazo. La digitalización provoca cambios en la manera de trabajar y, en este sentido, hay que destacar que, por su propia naturaleza, la tecnología que demandan las Smart Cities reclaman una combinación entre los elementos de la construcción y la ciencia tecnológica. 

Un ejemplo de ello es el proyecto de Toyota y su «ciudad Tejida», una pequeña localidad creada por el gigante automovilístico para testar su nueva tecnología; un proyecto en el que colaboran tanto arquitectos como científicos e investigadores.

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La industria más colaborativa

Como consecuencia de esta metamorfosis tecnológica en la industria, las empresas constructoras deben adoptar la colaboración. El caso más frecuente sería el ya comentado en el caso de Toyota, entre constructores y empresas relacionadas con la ciencia de la información.

Ya son varios los casos que encontramos que adoptan este enfoque, como es: PCL Construction se está asociando con CopperTree Analytics para incorporar la tecnología de recopilación y análisis de datos en su infraestructura.

 

Una ciudad inteligente puede mejorar la construcción urbana

Las mismas empresas de construcción pueden acabar sacando provecho de las mejoras que proporciona la tecnología de las ciudades inteligentes. Por lo que no solo ayudará a los proyectos actuales, sino que también favorecerá a los que vengan en el futuro. Por ejemplo, una infraestructura de ciudad más conectada en un área podría facilitar las cosas a las empresas de construcción que trabajan en proyectos cercanos.

Así es el caso de Pittsburgh, quienes emplean un sistema de semáforos basado en la IA que reacciona en tiempo real para redirigir y optimizar el flujo de tráfico. Este sistema reduce los tiempos de viaje en un 25% y muestra el potencial para ayudar con cosas como la construcción en la ciudad.

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