A medida que los consumidores y las industrias continúan realizando cambios en respuesta al COVID -19, sus ajustes desencadenan cambios en todo el mercado. Esta interrupción de la demanda tendrá varias repercusiones en la industria de los polímeros.

Las empresas petroquímicas también se enfrentan a la presión de la volatilidad de los precios del petróleo y el gas, las continuas prohibiciones de los plásticos de un solo uso y la creciente preocupación por la seguridad de los productos. La pandemia ya ha provocado algunas de las caídas más pronunciadas en la demanda de ciertos plásticos, al tiempo que ha promovido el crecimiento de otros.

El impacto ha sido aun más devastador para los mercados finales, ya que la utilización en fábricas de petroquímicos downstream ha caído en torno a un 30/40 %, en comparación con el 90-95% en upstream.

A pesar de una tendencia bajista general, el impacto de la pandemia varía, según la cartera de productos y las cuentas clave de la empresa. Por ejemplo, los productores de plásticos laminados están muy expuestos a la crisis. Esto se puede observar en su uso para vasos desechables y agua potable, que se ha visto gravemente afectado por las restricciones sociales a gran escala (PSBB) a medida que el turismo y los eventos sociales se restringieron, lo que provocó una disminución en las ventas de alimentos y bebidas.

Por el contrario, el sector de bienes de consumo de rápido movimiento (FMCG) ha podido contener la demanda en algunas áreas de películas flexibles. La aceptación de los productores de fideos instantáneos se destaca particularmente, ya que es un producto de referencia para los comensales convenientes y la ayuda humanitaria durante la pandemia.

Además, el auge de los envíos de comercio electrónico y la entrega de alimentos online ha sido un factor importante para las bolsas de plástico. No obstante, la demanda de películas flexibles sigue bastante dañada a medida que las compras de comestibles se volvieron limitadas, especialmente en los mercados tradicionales, que todavía son un elemento básico de la actividad comercial en Indonesia.

El camino hacia la recuperación variará a medida que los actores petroquímicos experimenten diferentes impactos de la pandemia. Las empresas deben tomar medidas basadas en la posición de urgencia y el riesgo para el valor de los accionistas, no solo para la supervivencia a corto plazo, sino también para posicionarse para el éxito a largo plazo en la nueva normalidad.

Dado este contexto, los principales expertos coinciden en adoptar las siguientes medidas:

  • Responde a los imperativos del presente. Garantizar la salud y la seguridad operativa de los empleados deben ser prioridades clave en medio de COVID-19. Con la velocidad de la nueva información, un grupo de trabajo de gestión de crisis designado puede servir como la primera línea de respuesta y centro de información de la empresa relacionada con la pandemia. Aparte de la mitigación de riesgos, esta función es adecuada para comunicar y alinear a las partes interesadas. Por lo tanto, se pueden tomar decisiones acertadas para optimizar el modelo operativo de la empresa para garantizar la competitividad de costos y los márgenes seguros durante la crisis. A medida que aumenta la presión de los costes, la gestión del flujo de caja se vuelve más crucial. Con precios volátiles del petróleo y el gas, los actores petroquímicos deben monitorear activamente las tasas de materias primas.
  • Se debe revisar la cadena de suministro actual para identificar interrupciones y posibles escaseces causadas por COVID-19. Una vez que se han abordado estas prioridades clave, las empresas de la industria pueden concentrarse en movimientos centrados en el consumidor.
  • Prepararse para el futuro. Las empresas con visión de futuro se mantienen a flote en los cambios regulatorios y las nuevas preferencias de los clientes para asegurar el crecimiento de los ingresos. Además del estímulo gubernamental, los productores deben estar alertas a las responsabilidades ampliadas y los requisitos de nuevos productos. Actualmente, las prioridades en la seguridad de los productos superan las preocupaciones de sostenibilidad. El nuevo conocimiento puede permitir a las empresas mitigar los riesgos ajustando la propuesta de valor, evaluando la flexibilidad de la producción o realizando cambios en la cartera de productos existente.
  • Anticipe un regreso de las medidas para frenar la pandemia. Las empresas necesitan navegar por segmentos que están rebotando en la demanda. No hay que olvidarse de la desinversión de la cartera de bajo rendimiento, especialmente para los activos menos estratégicos a largo plazo.
  • Aproveche lo nuevo. Las empresas con resiliencia financiera y operativa durante la crisis son las mejor posicionadas de la industria para preocuparse por las oportunidades y reconsiderar su posición en el futuro. Con la nueva normalidad, es imperativo desarrollar un nuevo diseño de producto, especificaciones y requisitos de tecnología basados ​​en políticas actualizadas y expectativas del cliente. Dadas las limitaciones en el entorno de trabajo y la mayor preocupación por la higiene, COVID-19 ha proporcionado un incentivo adicional para adoptar la transformación digital.
  • Los jugadores de la industria también deben buscar oportunidades de mercado sin explotar; Se puede considerar una posible integración de la cadena de valor a través de fusiones y adquisiciones.
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