Una de los pocos beneficios que estamos obteniendo como sociedad a causa de esta crisis sanitaria mundial originada por el COVID19 es que un cambio hacia un mundo más sostenible, con emisiones apenas significativas de gases contaminantes es posible.

A pesar de que con nuestras acciones individuales podamos marcar una pequeña diferencia, cumplir los objetivos de sostenibilidad de cara al año 2050 pasa por desarrollar y establecer sistemas pensados para ser lo más sostenibles posibles; no por instalar soluciones más sostenibles en sistemas que no han pensado en este aspecto desde el mismo inicio.

Un sector en el que esta manera de abordar los proyectos es especialmente significativa es la construcción.

 

Definiendo un sistema sostenible de edificación

El enfoque basado en sistemas que define los edificios sostenibles se basa en seis principios:

Diseño pasivo y tejido de construcción: diseño para la comodidad de los ocupantes y bajo consumo de energía, de acuerdo con los principios pasivos existentes. Esto incluye la consideración de la orientación y la masa, la eficiencia del tejido, la luz natural y la ventilación natural. Fundamentalmente es un enfoque integrado de ingeniería y arquitectura.

Sistemas energéticamente eficientes: sistemas energéticamente eficientes y controlados de forma inteligente que minimizan las cargas, incluidos HVAC, iluminación y transporte eléctrico. El monitoreo incorporado y los esquemas de nomenclatura estándar subrayan aún más la captura de datos relevantes y permite la optimización y el refinamiento de las estrategias de control predictivo.

Generación de energía renovable in situ: incorporación de generación de energía renovable cuando sea adecuado. Seleccionar tecnologías renovables de manera integral, dependiendo de las condiciones del sitio y de los perfiles de carga del edificio.

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Almacenamiento de energía: almacenamiento eléctrico y térmico que mitiga la demanda máxima, reduce los requisitos para sistemas de gran tamaño y permite un mayor control.

Integración de vehículos eléctricos: los edificios activos deben integrar las capacidades de carga de vehículos eléctricos (EV) siempre que sea posible. A medida que avanza la tecnología, la carga bidireccional permitirá que los vehículos eléctricos entreguen energía a los edificios según sea necesario y viceversa.

Gestión inteligente de la integración de microrredes con la red energética nacional: los edificios activos deben ser capaces de gestionar su interacción con redes energéticas más amplias (por ejemplo, a través del desplazamiento de tierras, métodos de control predictivo y respuesta del lado de la demanda)

Los beneficios para los administradores de propiedades y propietarios irán más allá del ahorro en sus facturas de energía. Permitir que los edificios generen, almacenen y liberen energía tiene el potencial de empoderar a los inquilinos, dándoles un mayor control sobre su energía e incluso el potencial de intercambiar energía ellos mismos.

Todavía hay desafíos por superar, especialmente la comprensión de la industria de la construcción de la modernización. El lugar más fácil para comenzar será con futuras construcciones, ya sean viviendas, oficinas, escuelas o de otro tipo, para desarrollar soluciones  de sostenibilidad que puedan usarse para abordar el stock existente.

Sostenibilidad, una cuestión de sistemas, no de soluciones

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