Según han descubierto en el Informe de síntesis sobre emisiones de enfriamiento y políticas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en el caso de realizar una acción internacional de climatización eficiente, serían 460.000 millones de toneladas de emisiones las que se evitarían en los próximos cuatro años.

En el informe también se marca como muchos países pueden institucionalizar muchas de estas acciones ya que están integradas en la Enmienda de Kigali del protocolo Montreal. En ella, los firmantes acuerdan reducir la producción y el uso de gases refrigerantes que se calientan al clima conocidos como hidrofluorocarbonos (HFC), que tiene el potencial de evitar hasta el 0,4 ° C del calentamiento global para 2100 solo a través de este paso.

Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, habló sobre ello: «Las naciones deben realizar recortes masivos en sus emisiones de gases de efecto invernadero para encaminarse y limitar el aumento de la temperatura global este siglo a 1.5 ° C. Esto es fundamental para minimizar los desastrosos impactos del cambio climático. A medida que las naciones invierten en la recuperación de COVID-19, tienen la oportunidad de usar sus recursos sabiamente para reducir el cambio climático, proteger la naturaleza y reducir los riesgos de nuevas pandemias. Un enfriamiento eficiente y amigable con el clima puede ayudar a lograr todos estos objetivos.»

 

La importancia de la refrigeración en la climatización

Vacunas o alimentos frescos son dos claros ejemplos de necesidades básicas que necesitan de una buena refrigeración, por eso esta es importante para mantener una población sana. Pero tampoco debemos pasar por alto que la creciente demanda de refrigeración está contribuyendo significativamente al cambio climático como causa de las emisiones de HFC, CO2 y carbono negro. 

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Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, explicó la situación actual: «A medida que los gobiernos lanzan paquetes masivos de estímulo económico para hacer frente a los impactos económicos y sociales de la crisis COVID-19, tienen una oportunidad única de acelerar el progreso en un enfriamiento eficiente y amigable con el clima. Los estándares de eficiencia más altos son una de las herramientas más efectivas los gobiernos deben cumplir con los objetivos energéticos y medioambientales. Al mejorar la eficiencia del enfriamiento, pueden reducir la necesidad de nuevas centrales eléctricas, reducir las emisiones y ahorrar dinero a los consumidores. Este nuevo informe brinda a los responsables de la formulación de políticas información valiosa para ayudarlos a abordar el desafío global del enfriamiento.»

Actualmente, alrededor de todo el mundo hay 3.600 millones dispositivos de refrigeración. Pero según el informe, si se proporcionan productos de refrigeración a todos aquellos que lo necesitan y no solo a los que se lo pueden permitir, esto requeriría hasta 14.000 millones de dispositivos de refrigeración para 2050.

Según las estimaciones de AIE, la duplicación de la eficiencia energética del aire acondicionado para 2050 puede llegar a reducir la necesidad de 1.300 gigavatios de capacidad adicional de generación de electricidad para satisfacer la demanda máxima,el equivalente a toda la capacidad de generación de energía a partir del carbón en China y la India en 2018. A nivel mundial, la duplicación de la eficiencia energética de los acondicionadores de aire podría ahorrar hasta 2,9 billones de dólares de Estados Unidos para 2050 sólo en la reducción de los costos de generación, transmisión y distribución de electricidad.

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