En busca de la energía verde en los vehículos las baterías de litio siempre han sido consideradas como la mejor solución posible. Aunque en los últimos años se trabaja en la búsqueda de una tecnología más barata, más liviana y más eficiente. Y es posible que esta solución esté cerca de llegar en forma de las baterías de litio-metal con electrolito sólido que permite duplicar la capacidad de las baterías de los vehículos eléctricos.

Hay que tener en cuenta que el mayor factor en contra de las baterías de litio es su coste y con las nuevas baterías es posible disminuir este coste.

En lugar de el ánodo en las baterías de litio-metal se forman mediante una fina capa de litio metálico acompañada de un cátodo de alta energía y un electrolito estable que se sitúa entre ambos electrodos. Además, entre los electrolitos se forman dendritas que perjudican el electrolito ya que reducen el rendimiento, su vida útil y su seguridad, de forma que hasta pueden provocar un cortocircuito. Es por ello que hasta la fecha no era posible aplicarlas dentro de un vehículo eléctrico.

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¿Cómo conseguir el funcionamiento de las baterías de litio-metal?

En primer lugar, para eliminar las llamadas dendritas hay que poner la mira en lo que ocurre entre los electrodos a la hora de descargar y cargar la batería. Según un estudio realizado por el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, perteneciente al Departamento de Energía de EEUU se confirma que la solución está en un electrolito muy potente y delgado formado por un polímero y un compuesto a base de cerámica. 

Gracias a dicha combinación, los científicos estadounidenses han conseguido una batería de: bajo coste, alta conductividad y con gran seguridad. El único problema es que la unión de ambos materiales es una tarea complicada. En la misma universidad han creado una infraestructura cerámica tridimensional cuyos pequeños huecos se rellenan con plástico.

baterías de litio-metal

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