El primer aire acondicionado llegó en el año de 1942 de la mano de Lord Kelvin. El científico creó un circuito frigorífico hermético basado en la absorción del calor a través de un gas refrigerante basado en tres puntos:

  • El calor se transmite de la temperatura más alta a la más baja.
  • El cambio de estado del líquido a gas absorbe calor.
  • La presión y la temperatura están directamente relacionadas.

Años más delante, exactamente en 1902, Willis Haviland Carrier dio un paso más asentando las bases de la refrigeración moderna, dado que se encontró con varios problemas como la excesiva humidificación del aire enfriado.

 

La impresión se vio afectada por el aire acondicionado

En Brooklyn, un impresor tenía serias dificultades a la hora de imprimir fotografías a color a causa de los cambios de temperatura y humedad en su taller alteraban ligeramente las dimensiones del papel, impidiendo alinear correctamente las tintas.

Fue entonces cuando Carrier, recién licenciado en la Universidad de Cornell con una Maestría en Ingeniería, investigó cómo resolver el problema y diseñó una máquina que controlaba la temperatura y la humedad por medio de tubos enfriados. Fue así como el mundo vio la primera unidad de aire acondicionado de la Historia.

El nuevo producto de Carrier fue realmente conocido y las industrias textiles del Sur de los Estados Unidos fueron las primeras en utilizarlo. Pero cada vez fueron más las industrias interesadas en ello y ya en el 1907, cinco años después, el ingeniero realizó su primera venta en el extranjero. Concretamente para una fábrica de seda en Yokohama, Japón.

Ya en 2011, el inventor reveló su Fórmula Racional Psicométrica Básica a la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos. Más de 100 años después, sigue siendo la base de todos los cálculos fundamentales para la industria del aire acondicionado.

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El nacimiento de la compañía de Carrier

Gracias al increíble éxito vivido por Willis Haviland Carrier, tanto él como sus amigos se atrevieron a lanzar su propia empresa: la Compañía de Ingeniería Carrier. Obviamente, única y exclusivamente guiada a su estrella, el aire acondicionado.

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Principalmente, su producto estaba destinado a mejorar el desarrollo de los procesos industriales con máquinas que permitieran el control de la temperatura y la humedad.

Creciendo como compañía, en 1921 patentaron la Máquina de Refrigeración Centrífuga para acondicionar el aire en grandes espacios. Gracias a esta máquina se dejaron de usar pistones para bombear a través del sistema el refrigerante, que comúnmente tenían amoníaco, tóxico e inflamable. Sino que había llegado un compresor centrífugo similar a las paletas giratorias de una bomba de agua.

Aún así, no se estrenó hasta el 1924 en la tienda departamental Hudson de Detroit, Michigan. Tras el éxito que supuso en la tienda departamental, donde sus usuarios dejaron de sentirse mareados a causa de la climatización, el aire acondicionado de Carrier llegó a las salas de cine.

Pero la auténtica prueba de fuego no llegó hasta el 1925. Hace 95 años el Teatro Rivoli de Nueva York solicitó a la joven empresa instalar un equipo de enfriamiento y el impacto fue inmediato: largas colas para entrar en la nueva sala de teatro, que subió aún más su caché.

Gracias a este gran movimiento, la industria creció rápidamente y tras cinco años, en el 1930, más de 300 salas de teatro tenían ya instalados su aire acondicionado. Al igual que en los hospitales, oficinas, aeropuertos y hoteles.

 

1928, el primer intento para introducir el aire acondicionado en los hogares

Willis Haviland Carrier inventó el primer equipo que enfriaba, calentaba, limpiaba y hacía circular el aire para casas y departamentos. Pero la gran depresión vivida entonces en los Estados Unidos le puso el freno a su exponencial crecimiento.

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