El proyecto Ekienea, ubicado en Armiñón, Álava, generará energía limpia para abastecer a más de 160.000 personas y supondrá una inversión de 70 millones.

Iberdrola, Grupo Mondragon, la Diputación Foral de Álava y el Ente Vasco de la Energía (EVE) serán los encargados de construir el proyecto Ekienea, diseñado para convertirse en la mayor planta fotovoltaica de Euskadi con una capacidad instalada de 100 MW. Situado a pocos metros de Asaur, superará la que hasta la fecha era la mayor planta de la comunidad autónoma con 24 MW inaugurada este mismo año, Ekion.

 

La presentación de Ekienea

La presentación del proyecto contó con la presencia del lehendakari Iñigo Urkullu, junto al presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, el presidente de la Corporación Mondragon, Iñigo Ucín, el diputado General de Álava, Ramiro González y el director general del Ente Vasco de la Energía, Iñigo Ansola. Ekienea contará con una participación del 75% por parte del grupo Iberdrola, un 20% por parte de EVE y el restante 5% a cargo de la Diputación de Álava.

Se prevé que la planta se comience a ejecutar en 2022, tras realizar los correspondientes trámites administrativos y medioambientales. Es en 2023 cuando se espera su entrada en operaciones. Para entonces, Ekienea ocupará 200 hectáreas de superficie, 100 correspondientes a la propia instalación y las otras 100 a terreno destinado a la compensación ambiental.

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¿Qué supone esta nueva planta fotovoltaica?

Según Iberdrola, “esta nueva instalación de energía renovable se convertirá, asimismo, en una gran oportunidad para la proyección de las soluciones tecnológicas de las empresas vascas que serán tractoras del proyecto”.

El proyecto de 100 MW supondrá muchas ventajas para la población de Álava, ya que generará energía limpia para satisfacer las necesidades energéticas de prácticamente la mitad de la población y triplicará la capacidad actual fotovoltaica de Euskadi. Asimismo, las entidades han afirmado que “durante la construcción, actividad y mantenimiento de Ekienea, se generarán cientos de empleos, con lo que la planta se convertirá en un ejemplo de cómo la transición hacia una economía baja en carbono es también fuente de prosperidad y crecimiento sostenible”.

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