El mercado de las energías renovables es uno de los que más ha crecido durante la última década, generando solo en términos de empleo doce veces más puestos de trabajo (41.3 %) que la media global de todas las industrias (3.4 %).

Esto no solo se debe a la adopción de políticas más sensibles con el medio ambiente sino que la bajada en los costes de producción energética también ha tenido que ver. En concreto, los costes de generación mediante fuentes fotovoltaica y eólica han disminuido de manera significativa a causa del desarrollo de nuevas soluciones más eficientes y económicas.

Es la capacidad de producción y no otro parámetro el que marca qué tendencia es la que domina en el sector de la producción energética; así se explica que la instalación de energía eólica marina, con una capacidad hasta un 40 % mayor que la terrestre, esté aumentando a una velocidad mucho mayor que esta pese a suponer un mayor reto logístico.

Solo durante el pasado año 2019, la capacidad eólica marina instalada en todo el mundo fue de un 29 GW.

Esto, obviamente, genera un crecimiento en los mercados tecnológicos adyacentes, como el del cableado o la automatización. El aumento de instalaciones de energía eólica marina está impulsando la adopción de cables que permitan transportar la electricidad desde las turbinas hasta la costa.  A su vez, la apuesta en los parques eólicos tanto onshore como offshore por soluciones que permitan automatizar su funcionamiento y mantenimiento es cada vez más fuerte.

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Aunque las predicciones realizadas por analistas especializados retrasan hasta el año 2025 la eclosión definitiva del mercado de la automatización en la industria de la energía eólica. Entre las causas que desplazan este crecimiento unos años en el futuro destacan el parón que ha supuesto para la economía, y por ende para las inversiones, la crisis sanitaria originada por el COVID-19 y la carestía de talento que aún sufre el sector de las energías renovables.

Aún así, el estudio se muestra optimista; al menos en el mercado europeo. Europa es el territorio del mundo con un acceso a internet más extendido, siendo utilizado por un 82.9 % de la población, contando también con el mayor uso de ancho de banda por persona – 211 kilobits por segundo.

Estos son datos que invitan al optimismo a la hora de pensar que en un futuro tanto los patrones de empleamiento como la tasa de personas que se dedican a las ICT sigan creciendo a un ritmo superior al actual (39.1 %), lo que subsanaría el problema de la falta de talento en el sector.

El cercano boom del mercado de la automatización eólica

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