Es inevitable: siempre que haya una crisis habrá quien intente sacar provecho de aquellas personas que por temor o desconocimiento estén predispuestas a aceptar soluciones milagrosas en las que nunca habrían confiado en una situación normal.

De esta manera, durante las últimas fechas estamos viendo como nuestras redes sociales y visitas a distintos sitios webs traen siempre consigo una curiosa compañía en forma de anuncios sobre increíbles lámparas que son capaces de eliminar de nuestros enseres y hogares ese enemigo invisible que es el COVID-19.

Ante estos anuncios, a los consumidores nos han de venir rápidamente a la cabeza tres preguntas ¿Funcionan de verdad? ¿Cómo lo hacen? Y ¿Merece la pena invertir mi dinero en este producto?

 

¿Funcionan las lámparas germinicidas?

Sí, este tipo de producto lleva casi medio siglo entre nosotros, aunque su uso se ha limitado a ámbitos profesionales como el industrial, sanitario, alimentación, etc.

 

¿Cómo lo hacen?

Las lámparas germinicidas emiten una luz dentro del espectro ultraviolena (UV-C con una longitud de onda entre los 200 y los 280nm). Esta radiación ultravioleta penetra en la pared que protege la información genética del microorganismo (en este caso, el virus) dañando su estructura y haciéndolos incapaces de reproducirse e infectar otros organismos.

Por decirlo de una manera resumida, inactiva de manera rápida y eficiente los microorganismos.

Relacionado:  Las empresas necesitan planes a largo plazo para almacenar los datos de la IoT

 

¿Merecen la pena?

Este tipo de lámparas son interesantes no solo por su función sino por la manera que tienen de llevarla a cabo: libre de sustancias químicas tóxicas o corrosivas y librándonos de un amplio abanico de microorganimos.

Pero que no haya sustancias tóxicas o peligrosas no hace que este tipo de soluciones sean completamente seguras. La UV-C, como cualquier otra longitud de onda de luz ultravioleta, está considerada como peligrosa a causa de las consecuencias que una exposición larga a la misma tiene sobre nuestra pie, ojos y células – puede ser cancerígena para los seres humanos.

Para hacer uso de este tipo de dispositivos hay que tener cuidado de aislar la lámpara de forma adecuada para evitar la dispersión de la radiación ultravioleta hacia áreas no deseadas. Además, ha de realizarse en un ambiente donde se esté renovando de manera continua el aire para evitar la generación de grandes cantidades de ozono y, obviamente, nunca se debe mirar a la fuente de luz de manera directa si queremos evitar posibles lesiones en nuestras córneas.

En definitiva, lo ideal es consultar con un especialista qué tipo de solución es la ideal para desinfectar cada espacio, ya que no hay ninguna que sea mejor que otra de una manera global.

¿Qué son y cómo funcionan las lámparas germinicidas?

COMPARTIR