La crisis sanitaria del COVID-19 es el mayor shock que ha sufrido el sector eléctrico en siete décadas, con una bajada de la demanda eléctrica que casi deja en anecdótica la ocasionada por la crisis financiera de 2008.

Por el momento, los informes hablan de una disminución del 6 % de la demanda eléctrica para el global de este 2020: siete veces más pronunciada que la de 2008. Para ponerlo en contexto, sería el equivalente a que toda la India, el tercer país del mundo en lo que a consumo energético se refiere, se «apagase« durante doce meses.

De todos modos, estas no son cifras absolutas sino que están basadas en estimaciones sobre cuánto durarán las medidas de confinamiento, calculando que cada mes bajo estas circunstancias reduce la demanda anual de energía un 1.5 %.

El impacto, no obstante, no ha afectado de manera uniforme a todo el sector, siendo mucho mayor en los mercados de los combustibles fósiles. Por el contrario, mientras que los mercados del petroleo, gas y carbón no paran de bajar, el de las energías renovables no solo se mantiene estable sino que está experimentando cierto crecimiento.

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El carbón es el principal afectado, con un una disminución de la demanda proyectada en el 10 % – su peor cifra desde la Segunda Guerra Mundial – seguido por el gas natural, que experimentará su primera caída (5 %) tras diez años de crecimiento continuado.

Como comentábamos anteriormente, las energías renovables son las únicas que se espera crezcan durante este 2020 – aunque a un ritmo menor del experimentado durante los últimos años. Pese a la estimación de que la nuclear caiga un 3 %, el empuje de la eólica y solar se espera que fijen el crecimiento total de las fuentes de generación energética renovable en un 5 % durante el presente año.

Para concluir, el único aspecto positivo de la mayor bajada en la demanda de energía eléctrica (5%) desde la Gran Depresión estadounidense (1929) es la reducción en las emisiones de gases contaminantes que traerá consigo. Se espera que estas se reduzcan un 8%, lo que significaría alcanzar su cifra más baja desde el año 2010.

COVID-19. el mayor shock del sector eléctrico en siete décadas

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