Según los últimos datos recogidos, la crisis sanitaria del COVID-19, derivada en una crisis económica, tan solo en el sector del metal gallego ha dejado alrededor de 28.000 ERTEs. De todos esos 28.000, cabe resaltar que hasta un 70% corresponde al subsector de la automoción, muy centrado en el área de Vigo.

Pero la cosa no acaba allí. Desde Asime, siendo conscientes del gran problema al que se enfrentan, han solicitado al gobierno que se extiendan los ERTEs por fuerza mayor más allá del estado de alarma, ya que más del 50% de las empresas están trabajando con limitaciones, más del 40% trabajan a la mitad de su capacidad y un 20% prevé seguir en el mes de mayo con carga de trabajo mínima. Carga que está por debajo del 25%.

Hasta un 60% de las empresas que han sido encuestadas por la asociación del metal afirman haber sufrido un fuerte impacto en su negocio, dada la caída de actividad por falta de pedidos o por la contratación de servicios, a lo que se le debe sumar una problemática con los países de envío.

 

Las dificultades del sector del metal

Desde la industria del metal gallega están sufriendo la escasez de EPIS y una clara dificultad para encontrarlos. Por ello mismo siguen queriendo encontrarlos y lo consideran de prioritario. «Para nada podemos cantar victoria porque ya nos advierten que hay rotura de stocks en guantes y geles, por ejemplo, y queda mucho año por delante.» Indicaba Enrique Mallón, el presidente de Asime.

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Como puede ser el caso de la automoción, la casi nula actividad, es el principal causante de la gran cantidad de ERTEs que ha sufrido el sector. Concretamente, un 35% de las empresas que han solicitado un ERTE lo ha hecho por razones organizativas o de producción, mientras que el 65% restante se ha visto obligado por causas de fuerza mayor. Por el momento, se han aceptado un 40% de las solicitudes, mientras que el resto están pendientes de resolución. Aunque también encontramos que un 7% han sido rechazados.

Finalmente, lo último que solicitan desde Asime es una mejora en las condiciones de los préstamos bancarios y avales donde muchas empresas están descontentas. «Pedimos al Gobierno y  a la banca que sean más condescendientes con la empresa, que es la que crea empleo.» Comentaba el secretario general de Asime.

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