La crisis, más allá de la sanitaria, que trae consigo la COVID-19, ha conllevado la destrucción de casi un millón de puestos de trabajo en apenas dos semanas de confinamiento. Exactamente, han sido 833.979 personas las que se han quedado sin su empleo durante el pasado mes de marzo.

Sin duda alguna, este dato va a pasar a la historia: nunca antes un mes se había llevado tantas personas despedidas desde que se empezase a registrar en 1985; duplicando el antiguo peor dato registrado, que data en diciembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers.

En lo referente al número de parados registrados en la oficina de empleo, este aumentó en 302.265 personas respecto al número registrado en Febrero. Que también es un dato crucial, puesto que registra la mayor subida de toda la serie histórica. Y también provocó el primer aumento interanual del número de desempleados con 293.000 parados más que hace un año.

A todo esto, es obligatorio hacer especial mención que estos datos no recogen los números registrados en lo referente a los ERTEs. Aunque aún no se sabe cuantas solicitudes de ERTEs hay, dado que la ministra de Trabajo Yolanda Díaz dijo que estaban desbordados, el número de ERTE gestionados por el Servicio Público e Empleo Estatal (SEPE) alcanzó en marzo los 9.760 expedientes y las comunidades autónomas han tramitado ya 246.335 expedientes. Estos ERTE afectan a un total de 620.000 personas.

¿Qué significa este último dato? Que si no fuera por los ERTEs, la destrucción de trabajo podría haber alcanzado tranquilamente el doble de registros.

 

El inicio de la destrucción de empleo y sus consecuencias

Con los datos de evolución del número de afiliados diarios en mano, se ve claramente como la destrucción del empleo comenzó el viernes 13 de marzo. Día en el que el presidente Pedro Sánchez convocó el estado de alarma. Entonces, la caída provocó que España cayese por debajo de los 19 millones de afiliados por primera vez en más de un año. El 31 de marzo, habían 18,45 millones de afiliados.

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La caída, a su vez, también trae como consecuencia que se pierdan cotizantes en términos interanuales comparándolos con el mes anterior. En total, a lo largo del último año, se han perdido 652.000 empleados.

Teniendo en cuenta los datos medio mensuales de afiliación, el número de afiliados se redujo en marzo en 243.469 personas. Lo que significa que hemos pasado de crear 140.000 empleos de media al mes a tener 234.469 empleos menos en marzo. En términos porcentuales, España creaba un 1,8% de empleo cada mes y Marzo ha significado al destrucción a tasas del 3,4% interanual.

Uno de los grandes problemas del sistema español son los contratos por temporalidad. Muestra de ello es que en el último mes se han perdido hasta un 17% de los afiliados con contrato temporal. Lo que en números más claros, significa uno de cada cinco empleados con contrato temporal. Por su parte, los contratos indefinidos han caído tan solo -si comparamos con los temporales- un 1,92%.

 

En lo referente a los sectores más perjudicados en empleo, son:

  • Construcción: Ha perdido más del 17% del empleo.
  • Hostelería: Ha perdido más del 14%.
  • Actividades administrativas: Más del 9%.
  • Educación: Más del 5%.
  • Transporte: Casi el 5%.

Finalmente, no se debe pasar por alto que el número de parados registrados en la oficina de empleo superó los 3,5 millones por primera vez desde abril de 2017.

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