Desde la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía se han juntado, bajo el liderazgo por el investigador Rafael Castro, con la Universidad de Córdoba, para llevar a cabo un nuevo proyecto. Proyecto que pretende monitorizar obras civiles, predecir su vida útil y detectar anomalías provocadas por los efectos del cambio climático. 

Para conseguir completar todos estos objetivos comentados anteriormente se desea realizar mediante la instalación de sensores inteligentes de bajo coste. De momento, la fecha límite del proyecto es en 2023. Y su gestión estará basada mediante un artículo 83 por la OTRI y que lidera la empresa constructora AZVI.

En la actualidad, el grupo de investigación está centrado en la monitorización de las estructuras civiles. Monitorización que se realiza mediante dispositivos autónomos de bajo coste para el apoyo en construcción y el mantenimiento y explotación de infraestructuras, especialmente ante eventos de cambio climático. Gracias a esta técnica son capaces de detectar anomalías por posibles daños o fallos estructurales en diferentes construcciones.

 

Las anomalías por el cambio climático

Con esta aplicación -Adaptación de infraestructuras de obra civil ante el cambio climático, AIC3-, el grupo va a utilizar modelos numéricos de las estructuras para ver qué zonas de las mismas están más expuestas al cambio climático. Además, gracias al uso de sensores, se va a poder evaluar los fallos que se provocan por los efectos del fenómeno medioambiental, su evolución, localización y la predicción de vida útil de sus estructuras.

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Dicha monitorización será realizada con sensores inalámbricos de bajo coste personalizables y basados en el Internet de las Cosas (IoT). Para conseguir tal hazaña, se usarán nanosensores de base de cemento compuesto con nanotubos de carbono. Gracias a estos nanotubos, los materiales de base de cemento consiguen mejoras mecánicas y eléctricas. Mejoras que dan lugar a obtener información acerca del funcionamiento estructural en servicio.

Para ello, en primer lugar, los nanosensores fueron propuestos y desarrollados en un Proyecto del Plan Nacional de Investigación.

Como punto final, se identificará el daño de las construcciones mediante métodos de gran carga computacional implementados en la nube. Un ejemplo de esto puede ser el análisis modal operacional, que utiliza los parámetros modales (intrínsecos) de las estructuras, determinados a partir de las vibraciones registradas mediante los sensores.

Cuando se haya conseguido desarrollar el sistema, se van a aplicar diferentes estructuras para conseguir ver su funcionamiento real. Este se plasmará en guías metodológicas de construcción y procedimientos de actuación a la hora de determinar el peso del cambio climático en las mismas.

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