Desde Fedea, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, advierten desde ya de que de cara al 2030, existe la posibilidad de cerrar las cuatro grupos nucleares. ¿Que debería pasar para ello? En el caso de cerrarlas, sería porque no se ha cumplido el ritmo de entrada de generación renovable en el mix eléctrico y no se alcanzan los objetivos de interconexiones con los países vecinos.

Dicha previsión de cara a 2030 se basa en un estudio de Diego Rodríguez, donde el autor analiza y valora el borrador actualizado del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) español para el periodo 2021-2030. En dicho análisis, Rodríguez pone en la mesa que en el caso de no llegar a la entrada de generación renovable exigente que se prevé en el escenario objetivo, o no se cumplen otros casos como son las interconexiones con Francia, el autor dice que: «habrá que valorar detenidamente el efecto del cierre del parque nuclear sobre la seguridad de suministro y sobre las emisiones

En la hoja de ruta que tienen marcada desde Energia y Clima en el Gobierno asume ya el cierre de cuatro grupos nucleares de los siete existentes a finales de 2030. Esos cuatro grupos nucleares son los de Almaraz y los dos de Ascó.

Mientrastanto, la centrales nucleares de Cofrentes, Vandellós II y Trillo darían el cierre en 2033 y 2035. Todos los cierres estarían basados en el acuerdo de protocolo para el cierre de estas centrales suscrito a principios del año pasado.

En lo que se refiere a las interconexiones, desde la Fundación ven improbable que se llegue al objetivo de 8 gigavatios que se pusieron para 2030. Según FEDEA, nos quedaríamos en los 5 GW. ¿El motivo? De cara a 2030 solo estaría disponible la interconexión del golfo de Vizcaya, pero no la de los Pirineos.

Por otra parte, también han querido marcar que ven muy probable que el cierre de las nucleares lleve consigo un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero. «que será tanto mayor al contemplado cuanto menor sea la entrada de potencia renovable respecto al escenario objetivo y el acompañamiento del almacenamiento no se produzca en la cuantía que se espera.»

 

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FEDEA cuestiona el papel de las subastas

A priori, las subastas tienen el principal objetivo de impulsar las energías renovables. Aún así, el estudio cuestiona, que en las circunstancias actuales, tengan tal necesidad. El motivo de que entren a debate es que poseen unos precios de mercado que claramente son superiores a los costes medios del mercado.

Según FEDEA, el motivo por el cual pasa lo mencionado anteriormente, es el diseño previsto para las subastas. Que tienen un cupo cerrado y un diseño rígido. Hechos que podrían acabar teniendo efectos colaterales indeseados, como desincentivar la entrada en condiciones de mercado.

Por lo que, desde su punto de vista, consideran necesario un cambio en los planteamientos. Cambio enfocado a definir con claridad las normas de acceso y conexión a la red. Gracias a esto, evitarían  un posible cuello de botella regulatorio ante el enorme volumen de solicitudes de permisos de acceso y conexión para nuevas instalaciones de generación renovable que se están recibiendo a día de hoy.

El gran reto: el transporte

Según Diego Rodríguez, el principal problema para llegar a cumplir los objetivos será la evolución del transporte relacionada con la intensidad del cambio modal. Intensidad que va desde el transporte privado hacia el público y con el ritmo de electrificación del parque de vehículos.

Por ello, dentro de esto, pone en duda el realismo de las previsiones del PNIEC sobre la intensidad del cambio modal tanto en el transporte de personas como de mercancías. Al igual que con la evolución del parque de vehículos eléctricos, que tiene una visión muy alta y poco realista. Esperando llegar a los 5 millones en 2030.

FEDEA

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