El teletrabajo es uno de los conceptos en boga durante las últimas semanas. Y no porque sea un cambio radical en el sistema de trabajo en Europa, sinos porque a causa del COVID-19, se ha impuesto de forma sistemática desde el gobierno. Excepto si resides en el Reino Unido, donde allí el Brexit se desentiende de todo. Pero en los estados que sí han decidido aplicar un estado de alarma, hay muchos trabajadores que se encuentran en un auténtico dilema. Hosteleria, construcción, industria y un gran etcétera son trabajos que la opción de teletrabajo desaparece. 

Ya fueron las últimas en cerrarse por ese mismo motivo, si cierran su comercio/actividad, pierden toda posibilidad de generar ingresos. Y según los datos del gobierno, son 4,3 millones de trabajadores los que se encuentran en, con suerte, unas «vacaciones» obligadas.

 

La situación en la construcción/industria

El dato es así, totalmente claro y frío. Son alrededor de 4,3 millones los españoles que la opción del teletrabajo es inexistente. Y la principal perjudicada es la industria, que tiene la gran mayoría de esos 4,3 millones de trabajadores. Concretamente, hasta 2,76 millones de empleados repartidos en toda España. Y obviamente, este parón va a acabar afectando a la economía, ya que muchos productos se van a dejar de fabricar a diario. Y en este caso, la principal perjudicada va a ser la construcción.

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En el caso de la construcción, tenemos hasta 1,28 millones de trabajadores que van a ver como se para totalmente su economía.

 

¿Qué puede aportar el gobierno a esta problemática?

Obviamente, la situación es muy impredecible y cualquier conjetura no es nada más que eso, una conjetura. No podemos saber si llegará a funcionar o se quedará en un intento. Pero lo que si está claro es que para salvar las empresas va a hacer falta una inyección de dinero importante. De momento, desde el gobierno de Pedro Sánchez han decidido atrasar los pagos de las deudas, lo que sobretodo ayudará a las pequeñas empresas. Otro ejemplo es el que ha realizado Italia, donde ha ofrecido una inyección pública de 7.500 millones de euros. ¿El problema de esto? Que obviamente el dinero no cae del cielo y acaba suponiendo un descuadre enorme en las cuentas generales del estado.

Si tomamos en cuenta el estado español, con todos los trabajadores que se van a quedar en casa sin hacer nada -de construcción, industria, hosteleria, etc… dado que el sueldo medio anual en 2019 fue de 23.646 euros, supondría un gasto, en un mes de parón, de 7.400 millones de euros. Cifra muy cercana a la mencionada por Italia.

construcción

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