Uno de los factores más en común de todos los países alrededor del mundo es el estado de emergencia climática. El objetivo es común: abordar de raíz el gran problema que supone para la tierra el cambio climático. Actualmente el 36% de la energía global está dedicada a la construcción de los edificios y el 8% de las emisiones globales están centradas solo por el cemento. Es por ello que desde la comunidad arquitectónica, se encuentra en una continúa investigación con los flujos de materiales, energía e ideas relacionadas con el cambio climático, causas y soluciones.

Por lástima, la industria de la construcción se basa en: el hormigón, el acero y la madera. Es por ello que cualquier intento de reducir el impacto ambiental del entorno construido en el mundo natural lleva implícito una revisión de la fabricación y el uso de materias primas.

Así que desde #iElektro comentamos los costos y beneficios ambientales integrados detrás de las materias primas que dominan la arquitectura moderna.

 

El acero en la construcción

1.200 millones. Ese es el número exacto de toneladas de acero que se producen al año. Obviamente, el país chino es el mayor productor. Analizando las emisiones directas de combustibles fósiles, se observa que el acero es el responsable de entre el 7 y el 9% de estas. Dato más alarmante cuando consideramos que cada tonelada producida da como resultado promedio de 1,83 toneladas de CO2. En el día de hoy, el acero va más allá de ser un material central para la industria arquitectónica moderna, sobretodo dentro de las ciudades y edificios más grandes. Ya que también es uno de los productos más comercializados en el mundo después del petróleo, por lo que habrá una presión considerable sobre la industria para que pueda introducir un producto con un grado del material más amigable del carbono.

La producción de acero requiere un calentamiento rápido de las materias primas a temperaturas extremadamente altas. Hecho que no ha cambiado desde el comienzo de la revolución industrial en el siglo XIX. Por su parte, los altos hornos tienen una dependencia de un combustible pesado de carbono derivado del carbón con el fin de reducir el mineral del hierro en metal líquido, más tarde refinado en acero.

Nicole Voigt de Boston Consulting Group, explicó las opciones existentes para reducir el impacto medioambiental del acero: “Hay dos formas de reducir la huella de carbono. Una es evitar el CO2 en la producción de acero, por lo que intenta utilizar chatarra o algo más que el carbono como agente reductor. O bien, utiliza la tecnología de fin de tubería, que es el almacenamiento o el uso del carbono. La pregunta es qué camino tomar: todavía se debate, aunque se podría argumentar que [esto último] es más factible.”

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El concreto para la construcción

La actualidad es que 4.000 millones de toneladas de cemento son producidas cada año. Con lo que se liberan 1,5 mil millones de toneladas de CO2. Al igual que en el anterior caso, China vuelve a ser el mayor productor. Con EEUU y la UE siguiéndoles por detrás. Aunque también hay que tener en cuenta que, la nivelación del consumo chino ha traído como consecuencia que la producción mundial del cemento haya sido establecida a partir del 2014 en la marca de 4.000 millones de toneladas. Pero por otra parte, en el futuro el mercado de la construcción se mueven hacia el sudeste asiático y el África subsahariana, la producción de cemento aumente un 25% de cara al 2030.

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El porque de que el cemento sea un contaminante tan pesado se encuentra al pie del proceso de extracción y transporte. Aunque tan solo represente menos del 10% de las emisiones atribuidas del cemento. Y desde BBC, un informe de que el 90% de las emisiones del sector pueden atribuirse al proceso de hacer clínker.

Este mencionado proceso trae consigo un horno rotativo calentado a más de 1.400°C. Horno que se alimenta a base de una mezcla extraída de piedra caliza molida, arcilla, mineral de hierro y cenizas. Dicha mezcla está dividida en óxido de calcio y CO2, en el punto que se libera el CO2 para dejar atrás bolas grises del tamaño de una canica, llamada clínker. Acto seguido el clínker se enfría, se muele y se mezcla con piedra caliza y yeso para formar cemento listo para el transporte.

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La madera para la construcción

Respecto a las dos diferencias anteriores, la madera obtiene cuatro grandes diferencias.

  1. Única materia prima renovable de los tres materiales dominantes en la construcción de edificios.
  2. Solicita una cantidad relativamente pequeña de energía en cuanto a extracción y reciclaje.
  3. No produce residuos en el final de su vida útil y es capaz de reutilizarse en varios productos antes de ser utilizados como combustibles.
  4. Atrapa niveles significativos de carbono, con cada árbol conteniendo una tonelada de CO2.

Por otra parte, el bajo costo de carbono de la madera, ha impulsado hacia la promoción de la madera como el futuro de la construcción a gran escala. La estandarización y proliferación de alternativas ecológicas al hormigón y el acero, están permitidas gracias a los productos base de la madera: La madera laminada adherida (Gluelam), la madera laminada cruzada (CLT), la madera de chapa laminada (LVL), la madera trenzada laminada (LSL) y la madera trenzada paralela (PSL).

Aunque tampoco debemos olvidar que los procesos basados en la madera no son inmunes a las críticas. Por ejemplo, la energía de la biomasa, basada en un sistema que utilizaba elementos de madera en bruto como base para el combustible, actualmente presenta una alternativa limpia a la energía basada en combustibles fósiles. Pero aún así, seguimos encontrando desafíos. Principalmente, el siempre presente mal manejo de las materias primas para la biomasa, que puede conducir a la deforestación y la degredación del suelo. Mientras que otras muchas plantas de biomasa siguen dependiendo de los combustibles fósiles para su viabilidad económica. Esto sumado a que la quema de biomasa produce gastos de efecto invernadero como el monóxido de carbono y el dióxido de carbono, obligados a capturar y reciclar para que la biomasa se conviertan en un sustituto convincente del petróleo y el gas.

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