El nuevo texto definitivo del Estatuto para la industria electrointensiva es un tema que ha traído bastante lío detrás. Y parece que todo esto está llegando a su fin. La teoría es que esta misma semana desde el gobierno lo traigan como “Proyecto de ley” al congreso. Este trámite, aunque aclarece un poco las cosas, también va a alargarlo más. Dado que antes se suponía que iba a ser un Real Dectreto, que tiene un trámite más corto.

Para intentar acortar todos los pasos posibles, la ministra Reyes Maroto ha declarado que quiere finiquitar el proceso de la industria electrointensiva lo antes posible. Para ello lo va a tramitar de forma urgente, evitando que pase por el filtro de Competencia. Si esto se cumple, debería entrar en vigor a finales de marzo.

Alcoa, Ferroatlántica, Arcelor, Asturiana del Zinc, Megasa, Celsa GroupSidenor, son empresas que tiene grandes fábricas intensivas en electricidad y se muestran contrarias al Estatuto. Todo el contrario que las empresas en el sector de las cementeras y papeleras. Desde donde declaraban que: Son las grandes ganadoras con el nuevo texto. El Estatuto, en su definición de gran consumidor eléctrico, rebaja por primera vez a todas aquellas cuyo consumo mínimo anual sea 1 GW/hora al año, además de pertenecer a sectores industriales beneficiarios de ayudas en materia de energía y clima”.

Las consecuencias del Estatuto para la industria Electrointensiva

Este cambio va a suponer que la partida presupuestaria para el desarrollo del Estatuto multiplique a sus beneficiarios por cinco. De tal manera que han pasado de haber 115 beneficiarios a 602. También viviremos un incremento en las empresas que van a recibir compensaciones por costes indirectos de las emisiones de gases de efecto invernadero repercutidas en los precios de la electricidad.

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Desde el sector, también hablaron sobre las empresas perjudicadas. “Siendo precisos, en España solo hay unos pocas empresas que realmente son altamente electrointensivas, entre ellas Alcoa, que siendo realistas quiere cerrar la única fábrica que le queda en España, en San Cibrao (Lugo), haga lo que haga el gobierno. Pero el problema de Alcoa no es el precio de la energía sino que tiene un negocio muy anticuado y que no ha invertido en mejorar sus activos desde que el Estado le vendió la empresa pública Inespal en 1998. La dirección de Alcoa está esperando que se apruebe el Estatuto del Consumidor Electrointensivo para ponerlo como excusa y alegar que se va porque no le sirve. Pero si se va, que no se vayan sin limpiar la laguna de lodos rojos que está a punto de colmatar, llena de sosa cáustica y metales pesados extremadamente contaminante.”

El ejemplo de lo que sucedió en 2010 en la ciudad húngara de Devecser y el pueblo de Kolontar debe servir de ejemplo de lo que puede pasar si se deja olvidada la balsa de sustancias peligrosas para el medio ambiente. Por entonces, una marea de lodo similar al que alberga la balsa en San Cibrao dio lugar al peor accidente químico del país. La nube roja de metales pesados llegó a afectar un tramo de 30 km del río Danubio. Y no hay que olvidar que su tamaño era tan solo una tercera parte de la balsa que tiene Alcoa.

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