Eugene Kandel es un economista a tener en cuenta sin duda. Su curriculum habla por él. Anteriormente fue el presidente del Consejo Económico Nacional bajo el primer ministro Benjamin Netanyahu y en la actualidad es el jefe de la Start-Up Nation Central. Esta se trata de una organización sin fines de lucro en Tel Aviv que promueve la tecnología israelí. Y con estos credenciales, ha hablado sobre el futuro de la industria 4.0.

«Israel no existía durante la revolución de la máquina de vapor y aún no era relevante durante la revolución de la automatización, pero para esta revolución actual, estamos en la escena.»

Desde Start-Up Nation Central (SNC), según afirmó el mismo Kandel, ya empezaron a tantear a gigantes de la industria multinacional que tengan interés en nuevas empresas que desarrollen software para optimizar la producción, las cadenas de suministro, el mantenimiento predictivo, la visión por computadora y también la ciberseguridad industrial. ¿Por qué este cambio? Porque según la visión del economista los sistemas industriales se encuentran desactualizados, lo que provoca que sean fácilmente pirateables. Y esta preocupación es aún más creciente cuando las empresas de seguro entran en el mundo de dichas tecnologías, tal y como comentaba el jefe de SNC. «Quieren que las fábricas que aseguran tengan tecnologías de recuperación rápida y blindaje avanzado.»

La situación de la Industria 4.0 en Israel

Según los datos que se han recogido a través de SNC y Canalist, actualmente, el sector 4.0 de la industria local no está tan en auge como pueden ser los sectores israelíes de ciberseguridad, tecnología financiera o salud digital, aunque no por eso debemos obviar que está creciendo.

Actualmente, encontramos 260 nuevas empresas activas de la industria 4.0 en Israel. Casi el numero de las que había ya existentes en 2014. Esto también ha ayudado al enorme crecimiento de la financiación del sector, que ha ascendido hasta 650 millones en el 2019. Donde también se incluyen dos rondas de financiación masivas de 100 millones cada una:

  1. En octubre, la startup de robótica de almacén Fabric, incorporada como CommonSense Robotics, cerró una ronda de financiación serie B de 110 millones.
  2. En noviembre, la compañía de sensores de imágenes en 3D Vayyar Imaging anunció una ronda de 109 millones.
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«La industria global está viendo lo que Israel está haciendo en autotech. Los fabricantes de automóviles se dan cuenta de que pueden buscar en Israel soluciones para el peligro que les plantean compañías como Google, que quieren que los automóviles sean una mercancía. El sector local de autotecnología ha crecido de 40 compañías en 2011 a 600 en la actualidad”

Con estas declaraciones, Eugene Kandel ha pretendido comparar el actual sector de la industria 4.0 con el de autotech. Pretendiendo que el país se convierta en un proveedor de tecnologías industriales. «El desafío es inmenso, principalmente porque las empresas industriales tienden a ser muy conservadoras.» Subrayaba Kandel. Sin olvidar que muchas de las operaciones se basan en sistemas existentes que operan con software y procesadores antiguos.

Los contratiempos del país Israelí

Por otro lado, desde Israel tampoco mantienen actualizada la práctica de realizar un mantenimiento regular a través de acuerdos que llevan ya varios años escritos. «Si hay tecnologías que pueden predecir cuándo se desequilibrarán las cosas, puede evitar paradas innecesarias.» Afirmaba el economista.

Tampoco hay que olvidar que Israel no cuenta con grandes potencias a nivel industrial y esto puede acabar perjudicando a las nuevas.

Pero hasta la fecha, gracias a las habilidades tecnológicas del país, las pocas empresas industriales del país parecen funcionar sin verse afectadas por la revolución 4.0. «Hay dos economías muy diferentes aquí que están casi completamente desconectadas, y cada una necesita recursos humanos, conocimientos y finanzas diferentes. La industria de la tecnología, que está impulsando la curva de pago del mundo, y la economía tradicional que está muy por debajo de la curva.»

Finalmente, a Kendal no le gusta que Israel tenga tanta dependencia del sector tecnológico. «Hay que estar al tanto, especialmente en áreas donde el sector de innovación israelí está exportando bienes y servicios, para evitar que disminuyan. Creemos que hay mucho dinero en el sistema, y que las rondas de financiación son cada vez mayores, pero hay un gran problema con la financiación en las últimas etapas.» Según el economista, dependen mucho de las ayudas del extranjero, en particular de Estados Unidos.

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