Victor Jordá es un arquitecto y experto en diseño de iluminación. En uno de sus últimos artículos, cuenta que en una de sus clases prácticas sobre BIM, escuchó una declaración, sobre paramentos de fachada y los espesores de sus componentes, que rezaba lo siguiente: «con este programa no hace falta calcular nada porque él te lo hace todo».

Cuando se refiere a que lo calcula todo, se refiere a que te calcula la U -la transmitancia térmica- de cada materia que componía el paramento. De tal forma que el usuario puede saber en cualquier momento la capacidad aislante de sus fachadas. O lo que es lo mismo, si son aptas o no. Aunque según el arquitecto, se podría haber estado hablando sobre iluminación e iluminancias y la reflexión sería la misma.

Sobre todo esto, entonces, se crea una incertidumbre. ¿Es seguro que no es necesario calcular absolutamente nada?

En primer lugar, hay que tener sumo cuidado a la hora de derivar todas las tareas con dificultades en los programas. Esto es a causa de que un navegador se puede liar y hacerte llegar tarde a un evento; o que un software de estructuras cometa un error y provoque una catástrofe.

Uno de los temas que más hincapié hacen a favor de esto es que tu controlas los que haces. Un ejemplo es cambiar una lámpara. Cuando la cambias tu, puedes llegar a comprender que las temperaturas de color de cada fabricante no son las mismas, que determinados materiales constructivos crean unas sombras o reflejos inesperados que no son estéticos o que para iluminar correctamente la zona del espejo en un baño es mejor poner la iluminación de frente que desde el techo, entre otros casos. Todos estos casos tienen un ejemplo en común: que favorecen a la intuición humana. Y en este caso, la intuición humana es un factor muy elemental. Ya que se diseña para humanos, y nadie puede conocer que mejor favorece a estos que uno mismo.

Relacionado:  Nueva serie de mecanismos de empotrar de Solera

Otro factor que entra en este mundo es de las ciudades aeropuerto. El siglo XXI es más que conocido por el elemento de la globalización. Lo que trae como consecuencia la uniformización de las ciudades. ¿Qué significa esto? Que los establecimientos locales cierran para dar lugar a las franquicias. Con lo que se dice que las ciudades pasan a tener una estética de aeropuerto.

La iluminación como identidad

Y si trasladamos este hecho hacia la iluminación, observamos que viene dentro del pack en los establecimientos de franquicia. ¿Quién no ha entrado nunca en un KFC o un mcdonals? Desde que entras, toda la iluminación del edificio te hace ver claramente las diferencias de en que lugar estas. Es totalmente reconocible.

Esto nace a consecuencia de la globalización y posiblemente esas ciudades-aeropuertos mencionadas. Es decir, lo que provocan este nuevo modelo de ciudades es que tu puedas estar en Praga o Barcelona, que todas tendrán ese elemento común de ciudad cargada de establecimientos parecidos. Y lo que pretenden las franquicias es conseguir que tu estés en el mcdonadls de Mallorca o en el del centro de New York que te sigas sintiendo igual.

iluminación

COMPARTIR