Actualmente, los residuos de la Unión Europea están representados en algo más de un tercio por los residuos de construcción y demolición. Motivo por el cual la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) ha lanzado un informe reclamando en que el sector de la construcción deberá ser más ambicioso en sus prácticas de gestión de residuos.

Según el informe, muchos de los materiales utilizados en la construcción (la chatarra, el cemento usado o los productos de madera) no están adaptados para ser reciclados. Lo que provoca una clara dificultad para avanzar hacia una economía circular.

El informe de AEMA, titulado «Residuos de la construcción y la demolición: desafíos y oportunidades en una economía circular«; examina cómo las acciones inspiradas en la economía circular pueden ayudar a alcanzar los objetivos de la política de residuos de la UE. Así como son la prevención y el aumento de la cantidad y la calidad del reciclado de los residuos producidos en las obras. Al mismo momento que se reducen los materiales de residuos peligrosos.

La situación del reciclaje en la construcción

Según los datos recogidos en el documento, los residuos de construcción y demolición ascendieron a un total de 374 millones de toneladas en la UE en el 2016. Tan elevado volumen supone una dificultad para su gestión. Aunque también suponen una buena oportunidad para probar nuevas prácticas de gestión de residuos que se adapten a la economía circular.

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Aunque si bien es cierto que los países ubicados en la Unión Europea se acercan a cumplir los objetivos de recuperación, este dato está algo falseado. Puesto que muchos de estos residuos se basan en gran parte en operaciones de relleno de bajo valor. Es decir, utilizando los residuos y escombros como relleno en las obras de construcción. Además de la recuperación de baja calidad, como son el uso de cemento o áridos reciclados y triturados en la construcción de carreteras.

Seguir ciertas medidas en la mejora de los precios puede mejorar este aspecto, según el informe. Al igual que mejorar la información sobre qué materiales se utilizan en las construcciones y mejorar la confianza de los usuarios en la calidad del uso de materiales secundarios como los áridos reciclados. Siguiendo así la economía circular.

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