Eurofer se trata de la patronal que agrupa a las empresas siderúrgicas europeas. Y sus previsiones para el nuevo año no son las mejores. Según ellos, en el 2020, hasta la segunda mitad del año no veremos una mejora en el mercado europeo del acero y hasta el 2021 el cambio no será significativo. 

Esto haría seguir con la tendencia del 2019, donde el consumo cayó un 1,1% en términos interanuales. Esto significa el primer crecimiento negativo en el acero de la Unión Europea desde el 2013. Y según las previsiones, este año volverá a verse una caída (del 0,4%). La tendencia se vería girada en 2021, con un crecimiento del 1,4%.

Estas expectativas de las empresas en la industria de la siderurgia basan esta previsión en las expectativas positivas del mercado para los sectores consumidores de acero. Estos fijan cierta recuperación a lo largo del presente ejercicio. «La construcción demostrará ser resistente y continuará registrando un crecimiento de la producción, mientras que otros sectores que utilizan acero, el de la automoción en particular, continuará experimentando un descenso en la producción a principios de 2020, pero a tasas más bajas, seguido de una modesta recuperación desde el segundo trimestre en adelante.» Apuntan desde Eurofer.

En el caso de haber cumplido todos estos pronósticos, se espera que en el 2019 se haya cerrado con un consumo de acero de 161,5 millones de toneladas. De tal forma que se registrará una cifra cercana a los 160,9 millones en 2020 y los 160,3 millones en 2021.

Aún así, las compañías siderúrgicas se quieren mostrar cautas. «El sector manufacturero en la UE todavía está experimentando una grave recesión, dada su gran exposición al comercio global Esta precaución viene por la amenaza de factores externos, como pueden ser el brexit o tensas relaciones internacionales. «En teoría todavía es posible y una nueva escalada en las medidas comerciales proteccionistas -la incertidumbre en la UE seguirá estando alimentada por la falta de claridad sobre la evolución de las relaciones comerciales entreEstados Unidos y China-, junto con posibles tensiones geopolíticas en Oriente Próximo (Irán, Irak, Libia), contribuirían aún más a frenar la confianza empresarial y la actividad en las industrias que usan acero.» Seguían desde Eurofer.

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El cambio en las legislaturas del medioambiente para el acero

Otro factor a sumar es el Pacto Verde. Sus políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, pueden acabar afectando a las decisiones financieras. Al igual que a la inversión de los sectores industriales intensivos en energía. Y la inestabilidad de las importaciones es un problema muy a tener en cuenta. En el 2019, los productos procedentes de países extracomunitarios disminuyeron un 11%.

Si ponemos especial atención en los datos registrados el pasado curso, los datos mensuales muestran esa preocupante inestabilidad. En julio, las importaciones se dispararon hasta un 37% en la comparación interanual. Y en los siguientes meses volvieron a disminuir a sus niveles habituales. Es por ello, que con el intento de controlar la masiva llegada del llamado acero sucio -procedente de países con legislaciones más laxas en cuanto a efectos medioambientales-, la patronal reclama mejorar el mecanismo de salvaguardia. 

Alinear «el nivel de cuota con la nueva realidad de estancamiento de la demanda de acero de la UE«, que viene derivado por «la concentración y especulación de importaciones que perturban el mercado.» Es el punto reclamado. Por ello, Eurofer da hincapié en revisar inmediatamente los países en desarrollo que se ven sujetos a esta medida.

Tampoco se olvidan de criticar el mecanismo que ha dado lugar a que se puedan alcanzar estas cuotas trimestrales de exportadores claves como son Turquia y China.

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