El continuo avance de las tecnologías supone un sinfín de posibilidades para la empresa. Pero ahora -también- ha pasado a ser uno de los mayores problemas, por no decir el mayor. Y esto viene a raíz del nacimiento de los ataques cibernéticos.

En el pasado ya hablamos de algunos casos como los sufridos por el sector de la automoción. Pero este problema ya ha ido totalmente a más. En el último Barómetro de Riesgos Allianz 2020, el riesgo de los ataques cibernéticos ha pasado de estar en la posición 15 -hace siete años- a encabezar la lista. Esto se debe al crecimiento de un 6% en las respuestas a un 39%. 

Este barómetro se ha formado con una encuesta a más de 2.700 expertos repartidos en más de 100 países y distintos sectores. Otros dos factores que han visto bastante aumentada su presencia en este recuento, se tratan de:

  • Los cambios legislativos y normativos (un 27%, ocupando el tercer lugar). Aquí se ve reflejada la gran preocupación por la situación de la guerra comercial entre USA y China o el Bréxit. «La política comercial está pasando a ser una herramienta más para diferentes fines políticos, como la diplomacia económica, la influencia geopolítica o la política medioambiental.» señalaba Ludovic Subran, economista jefe en Allianz.
  • El cambio climático (un 17%, en el séptimo lugar). En este caso, las empresas lo que más temen es el aumento en las pérdidas físicas (49%), seguidas por el impacto operativo (37%) y  los posibles impactos de mercado y regulatorios (35 y 33% respectivamente).

 

El riesgo de los ataques cibernéticos

Poniendo en contexto lo que puede llegar a suponer un ataque, hay que tener en cuenta que el coste medio de una gran violación de los datos llega hasta los 42 millones de dólares. Marek Stanislawski, el subdirector global de Riesgo Cibernético en AGCS, lo explicaba de la siguiente manera: «Los incidentes generan más pérdidas y afectan cada vez más a grandes empresas con ataques más sofisticados y mayores demandas de rescate. Hace cinco años, el rescate habitual exigido en incidentes de ransomware rondaba las decenas de miles de dólares. Ahora puede ser de varios millones.»

Joachim Müller, el CEO de AGCS, es otro que ha expresado su opinión: «El Barómetro de Riesgos de Allianz 2020 pone de manifiesto que el riesgo cibernético y el cambio climático son dos importantes desafíos que las empresas deberán vigilar con atención en esta nueva década. Por supuesto, existen otros muchos escenarios de daños e interrupción de actividad a los que prestar atención, no obstante, si los consejos de administración y los gestores de riesgos no contemplan los riesgos cibernéticos y de cambio climático, es más que probable que los resultados operativos y financieros, así como la reputación de las empresas frente a los principales actores interesados, se vean gravemente afectados. La preparación y planificación frente a los riesgos cibernéticos y de cambio climático son una cuestión tanto de ventaja competitiva como de resiliencia empresarial en la era de la digitalización y el calentamiento global.»

 

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La pérdida de riesgos, bajada a segundo plano

En los últimos siete años, la pérdida de riesgos había estado ocupando la primera plaza como amenaza para las empresas en el Barómetro de Riesgos Allianz. Pero ahora, tras la subida de los ataques cibernéticos, ha bajado por primera vez al segundo lugar. Aunque la tendencia hacia incidentes de pérdida de beneficios más amplios y más complejos se sigue manteniendo. Raymond Hogendoorn, director global de Siniestros Patrimoniales y de Ingeniería en AGCS, explicó las posibles causas: «Hoy en día, las cadenas de suministro y plataformas digitales permiten una plena transparencia y trazabilidad de los bienes, sin embargo, el incendio de un centro de datos, un fallo técnico o un ataque informático pueden generar grandes pérdidas de beneficios para la multitud de empresas que dependen de un mismo sistema compartido y que no pueden volver a los procesos manuales.»

Con el paso de los días, las empresas actualmente cada vez están más expuestas al impacto que pueden causar las revueltas, los disturbios civiles o los ataques terroristas. Estos casos se han visto intensificados en los ejemplos de los disturbios civiles como en Honk Kong, Chile, Bolivia, Colombia y Francia. Estas han dado lugar a daños patrimoniales, pérdidas de beneficios y pérdidas de ingresos.

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