El pasado 14 de enero, la provincia de Tarragona sufrió un accidente industrial que difícilmente se olvidará en la comunidad catalana. Una explosión en la planta petroquímica de la provincia se llevó la vida de tres personas -una totalmente ajena a la industria- y ocho heridos.

El accidente correspondió a la planta de la empresa IQOXE. Esta empresa es una petroquímica dedicada a producir óxido de etileno, además de otras substancias utilizadas para fabricar plastificantes, detergentes, anticongelantes e incluso materiales para esterilizar equipos médicos. En la actualidad, este sector químico produce 4.233 kilotoneladas de gases de efecto invernadero a lo largo del año mediante sus actividades económicas. Dato que representa el 1,4% del total anual en España.

Más en concreto, el petroquímico llega a producir 858,9 kilotoneladas a lo largo del año. Como justificación de esta contaminación está la economía que produce para el país, dado que genera el 13,4% del producto industrial bruto y el 5,8% del producto interior bruto.

 

La visión de los ecologistas tras el accidente en Tarragona

Víctor Álvarez, portavoz de Ecologistas en Acción, fue el llamado a hablar sobre las protestas del colectivo ecologista sobre el atentado. «El incidente de Tarragona, la tercera planta petroquímica más grande de Europa, revela que el problema no se debe enfocar mejorando los sistemas, sino invirtiendo en investigación que ofrezcan alternativas al modelo. » Estas palabras se ven basadas en que según sus afirmaciones «Cerca de 300.000 personas dependen de esta fábrica petroquímica”.

A todo esto, también se le debe sumar que el óxido de etilenio que salía de la planta accidentada es considerado cancerígeno. Hecho que evidenció el Instituto Nacional del Cáncer y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer.

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Las protestas de Ecologistas en Acción se ven apoyadas por los descubrimientos que se dieron tras el accidente. Según las investigaciones, las pocas seguridades que presenta el entorno incentivan la exposición de los trabajadores a las substancias cancerígenas. Tirando de historial, también se puede encontrar que en el pasado, la Inspección de Trabajo llegó a sancionar hasta en cuatro ocasiones diferentes a la petroquímica por el incumplimiento de la normativa y por deficiencias en material de seguridad laboral.

En defensa de la empresa ha salido José Luis Morlanes, consejero delegado de la empresa, que no reconoce dichas sanciones y no da lugar a que el accidente haya sido a causa de un error humano.

Tras estas declaraciones, el portavoz de ecologistas en Acción criticó el querer quitar hierro al asunto. Además, mostró su descontento con la coordinación que han tenido las administraciones de Tarragona y la poca prioridad que han dado al asunto. «El alcalde de Vilaseca, Pere Segura, ha declarado que ha tenido que tomar medidas por su cuenta a raíz del accidente al no haber recibido información de la Administración. Este intento de minimizar la gravedad del accidente solo contribuye a incrementar la alarma social.»

Finalmente, desde Ecologistes en Acción, esperan que este suceso acabe siendo el inicio de un cambio en el modelo de industria española: «Es importante hacer comprender a la gente que este modelo condiciona el futuro de nuestra descendencia. Es pan para hoy y hambre para mañana. Son muchas las familias que viven de ello, pero si la Administración plantea un plan factible se podrá cambiar el sistema, formando a la gente joven que vive en zonas atadas a estas industrias para que puedan desarrollar nuevos tipos de empleos y dar salida a la población.»

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