Al igual que todo avance tecnológico o suceso que pase en la historia, siempre va a haber un grupo de personas que no lo quieran aceptar. Y por ello, con el fin de desmontar este nuevo avance que escapa a su percepción de la vida, llegarán a debatir hasta el último punto para demostrar que tienen razón. Aunque para ello deban montar cualquier tipo de teoría conspiratoria que se les ocurra. Y eso mismo esta ocurriendo con los coches eléctricos.

Un pequeño grupo está empezando a lanzar -vía posts, blogs, etc..- la teoría de que los coches eléctricos están destinados a enriquecer a los bolsillos de los proveedores de energía limpia. Argumentando que son también perjudiciales para el medio ambiente.

Es por ello que Chris Young, periodista de «Interesting Engineering», ha salido al paso explicando punto por punto porque esa teoría es más una conspiración que algo basado en hechos reales.

La producción de baterías en coches eléctricos

Seas un gran gran fan de los coches eléctricos o no, hay un hecho que es real y se debe aceptar. La producción de las baterías eléctricas gasta una gran cantidad de CO2. ¿El motivo? La producción de baterías de iones de litio. Desde IVL, hace unos meses escribían que «Según los nuevos cálculos, la producción de baterías de iones de litio emite entre 61-106 kilos de dióxido de carbono equivalente a lo que produce kilobatio-hora que produce una batería.»

Aún más a favor de esto, la misma compañía lanzaba otro comunicado en 2017 que rezaba: «Un coche eléctrico con una batería de 100kWh emite entre 15-20 toneladas de dióxido de carbono antes de encender el vehículo.»

Aún así, en este punto también cabe destacar que depende mucho del país en el que se produzcan y las herramientas que se utilizan para ello. Dado que existe una mejor manera de producir coches eléctricos, pero depende del país querer utilizarla o no.

Por poner un ejemplo. Un estudio hecho desde el portal web Science Directrevela que si China aplicase las técnicas de fabricación de los Estados Unidos o de Europa en los coches eléctricos, podrían recortar hasta un 66% sus gastos de contaminación. Por lo que, poniendo punto y final a este apartado, en el estudio comentado anteriormente donde se demostraba la contaminación producida en la fabricación de las baterías de coches eléctricos, IVL en ningún momento se oponía a esto. Sino que pedía a los países utilizar las técnicas que menos contaminaran y afirmaban que con el paso del tiempo estas reducirían la contaminación.

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 Las emisiones de CO2 durante la vida del coche

En este apartado, sin lugar a dudas sale ganando el coche eléctrico y es el principal motivo por el que se considera la elección adecuada por el cambio climático. Como hemos mencionado en el punto anterior en cuanto a la fabricación, también depende en como es fabricada la electricidad en ese país. El mayor ejemplo es Alaska, donde se produce una gran cantidad de energía limpia. En ese caso, los coches consumirían muchísimo menos.

Y así también lo respaldan los datos. Si tenemos en cuenta lo que consume una batería eléctrica promedio, tan solo contamina la mitad de la contaminación producida por un motor de combustión europeo promedio. E incluso si tomamos en cuenta tan solo los coches eléctricos europeos, estos producen un 30% menos que el motor de combustión más rentable en el mercado a día de hoy.

Más a favor de las baterías eléctricas, mirando en países como Francia o Noruega, donde las emisiones de CO2 son muy bajas, los estudios demuestran que estas producen menos de un tercio de contaminación que un motor de combustión.

Además, para contraargumentar el primer apartado, del consumo que producen las baterías eléctricas, cabe destacar que todo el CO2 producido en la fabricación de la batería eléctrica, es amortizado en los dos primeros años. E incluso uno y medio si el país en cuestión utiliza energía renovable.

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