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Marc Gómez Ferret es el consejero delegado de ABB en España, una empresa con una facturación de cerca de 700 millones de euros y una plantilla por encima de los 2.000 empleados, desde hace dos años.

Barcelonés de nacimiento, el Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña y MBA por EADA, lleva desde 1995 en ABB, donde ha ocupado distintos puestos directivos durante los últimos 20 años, llegando a ser responsable del segmento industrial de energía solar a nivel mundial.

Hoy tenemos la ocasión de charlar con él sobre la cuarta revolución industrial que estamos viviendo, cómo esta afectará a nuestro día a día, así como del papel que la digitalización y las energías renovables están jugando y jugarán en la misma.

#EntrevistasiE; Marc Gómez, Consejero Delegado ABB España
ABB

1- ABB es una de las empresas que no solo están apostando de una manera más fuerte para proveer de soluciones que permitan digitalizarse a terceros sino que además, lo han hecho dentro de ellas mismas; ¿cuándo se decidió la compañía a comenzar este proceso de digitalización?

ABB trabaja en digitalización desde hace más de 40 años, dotando a sus tecnologías de conectividad, y aplicándolas a proyectos con nuestros clientes, pero también en nuestros propios procesos e instalaciones.

2- Durante esta fase inicial de digitalización industrial que hemos vivido, las empresas se han dedicado en su mayor parte a la recolección de datos sobre su funcionamiento diario tanto a micro como a macro escala. Ahora el reto es distinto: conseguir traducir todos estos datos en la información más útil y valiosa posible. Siendo la cantidad de datos recogida demasiado grande como para ser procesada y digerida por seres humanos, ¿es la inteligencia artificial y el machine learning nuestra única solución?

La digitalización no trata sólo de recoger datos, sino de extraer aquellos que realmente tienen valor para permitirnos identificar problemas en nuestros procesos, y poner en marcha las medidas necesarias para darles solución. Se trata por lo tanto de evolucionar de un modelo de empresa “data driven” a un modelo de empresa que diríamos “drive the data”.

Sin duda alguna, las tecnologías como la inteligencia artificial, el machine learning o el deep learning son esenciales para procesar correctamente los datos, pero sobre todo, para extraer esos datos que realmente aportan valor a las organizaciones de cara a interpretar correctamente qué están haciendo bien y dónde pueden mejorar. No se trata de recoger cualquier dato, sino datos de valor, y ahí es donde cobran especial sentido, por ejemplo, nuestras soluciones ABB Ability™.

3- A día de hoy, se estima que ABB cuenta con unos 70 millones de equipos conectados a Internet y más de 70.000 sistemas de control distribuidos por el mundo, ¿cómo están gestionan esta auténtica avalancha de datos?

Estos equipos generan cada microsegundo información valiosa de los procesos que están controlando. Hablamos de magnitudes de datos que hasta hace muy poco tiempo eran impensables e inmanejables y que siguen creciendo exponencialmente. Gestionar toda esta información sólo es posible gracias a la combinación de las tecnologías más avanzadas para cada aplicación. Desde ABB ponemos a disposición de nuestros clientes nuestra plataforma ABB Ability™, con capacidades únicas para procesar la información de nuestras tecnologías de control industrial o gestión de infraestructuras, pero además, colaboramos con empresas punteras como Microsoft para la gestión de datos en la nube, o con IBM, mediante su Watson, para aplicar la inteligencia artificial en el procesamiento de toda esa información.

4- Si el proceso de los datos es una de las grandes preocupaciones asociadas a la digitalización, el otro es la ciberseguridad. Recientemente hemos visto cómo ABB se ha sumada a la OTCSA (Alianza para la Ciberseguridad de la Tecnología Operativa), ¿cuáles son sus objetivos con este acuerdo?

Tenemos que tener en cuenta que las tecnologías de ABB forman parte, en muchas ocasiones, de infraestructuras críticas en instalaciones industriales, plantas de generación eléctrica, redes de distribución o medios de transporte, por citar algunos ejemplos.

En lo que a ciberseguridad respecta, ABB se ha beneficiado de sus estrechas relaciones con sus clientes. Nuestros técnicos trabajan con ellos para instalar, optimizar y mantener sus equipos, por eso, conocemos bien los requerimientos en ciberseguridad de las diferentes industrias a las que atendemos.

Hemos trabajado – y seguimos trabajando – mano a mano con nuestros clientes desarrollando soluciones para proteger sus infraestructuras digitales. Estos proyectos de ciberseguridad se remontan a más de una década. Gracias a ese trabajo, en ABB contamos actualmente con un extenso portafolio de soluciones en ciberseguridad para nuestros clientes.

Cuando hablamos de ciberseguridad, la mayoría de las personas tradicionalmente lo habían asociado a ciberataques a sus portátiles privados o de empresa o a sus dispositivos móviles. Sin embargo, uno de los principales objetivos de los cibercriminales hoy en día son las infraestructuras críticas integradas por tecnologías de la información (IT) y tecnologías operativas (OT).

Uno de los casos que destapó el gran riesgo de un ciberataque a infraestructuras críticas fue el ataque en 2010 a la planta nuclear de Natanz, en Irán, y luego se han sucedido otros casos que han generado gran alarma social como los de diciembre de 2015 a la red eléctrica de Ucrania o en 2017 a Arabia Saudí.

“ABB trabaja en digitalización desde hace más de 40 años, dotando a sus tecnologías de conectividad, y aplicándolas a proyectos con nuestros clientes, pero también en nuestros propios procesos e instalaciones”

Poner el foco de atención en que las tecnologías operativas que controlan infraestructuras críticas son potencialmente uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes, y trabajar entre las distintas entidades que desarrollan, suministran u operan tecnologías operativas para abordar esta amenaza son algunos de los objetivos de la alianza OTCSA.

5- En torno al 60 % de las organizaciones que emplean ICS afirman haber sufrido alguna brecha de seguridad en sus sistemas, con casos que se hacen virales como el de Sony ocurriendo casi con una periodicidad anual. Pese a que estos ataques masivos suelen darse a empresas que manejan un gran número de usuarios, ¿es posible que sean la causa de que algunas compañías no se decidan a dar el paso definitivo en este sentido?

Creo que el problema de la digitalización no es la ciberseguridad. Los problemas surgen más de otros aspectos como la resistencia al cambio, conseguir una adecuada formación de las personas, o desarrollar los modelos de negocio idóneos para aprovechar las oportunidades que la digitalización nos ofrece.

A mi modo de verlo, y al revés de lo que podría parecer en un primer momento, la nube es la manera más segura de almacenar datos. Existe mucho mayor riesgo de que te puedan robar o hackear tu teléfono personal u ordenador personal.

Desde ABB trabajamos con auténticos expertos en cada campo, como por ejemplo con Microsoft y su Azure para la gestión de datos en la nube, o con HPE para las estructuras Edge, por citar dos ejemplos, para asegurarnos que nuestros clientes no asuman la ciberseguridad como una preocupación a la hora de digitalizar un proceso con nuestras tecnologías.

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6- Según las previsiones del Foro Económico Mundial (FEM), en el año 2022 desaparecerán 75 millones de empleos en todo el mundo pero se crearán 133 millones de puestos nuevos. Si durante las tres primeras revoluciones industriales hubo décadas, cuando no siglos, para adaptarse al nuevo mundo dibujado por la tecnología, ahora apenas hay ciclos de cinco años desde que una tecnología se desarrolla hasta que su implementación está extendida, ¿qué retos supone esto para una empresa que en un lustro necesitará trabajadores formados en especialidades que quizás ni siquiera están desarrolladas a día de hoy?

Es cierto que una de las características diferenciadoras de la cuarta revolución industrial es la velocidad con la que se suceden los cambios y por lo tanto la sociedad en general, no sólo las empresas, tiene que empezar a cambiar ya el concepto tradicional de formación.

En primer lugar, tenemos que dejar de plantear la formación como algo que ocurre fundamentalmente en un periodo vital de las personas y que acaba con la universidad o la formación profesional. La formación en un futuro próximo se tiene que abordar como algo continuo que debe suceder a lo largo de toda la carrera profesional de una persona. Para ello, se tendrán que reformular los diferentes programas de estudios, universitarios o de formación profesional, con una perspectiva más continuista, no por ciclos de dos, tres o cuatro años. También las empresas tendrán que revisar sus programas de formación y desarrollo bajo esta misma perspectiva.

Por otro lado, si bien la capacidad técnica seguirá siendo fundamental, en este nuevo entorno cobran cada vez más relevancia las llamadas “soft skills” como puedan ser la capacidad de comunicación, trabajo en equipo, la capacidad lógica, gestión del cambio, creatividad o incluso la formación en materias como la ética o la filosofía ya que para entender y adaptarse a estos continuos cambios van a ser fundamentales.

7- ¿Qué ventajas competitivas va a obtener una empresa que comenzó su proceso de digitalización hace un par de años con respecto a una que va a comenzar el siguiente curso financiero?

La revolución digital no es el futuro, es ya el presente. De hecho, hay quien habla ya de la era post digital, ya que en algunos sectores (no todos los mercados tienen el mismo nivel de madurez digital) lo digital ya no es un factor diferenciador (pensemos en que un banco no ofreciera gestionar nuestras cuentas de manera digital) y por tanto no se trata de cuestionarse nada, se trata de afrontar los retos que todas las empresas afrontamos usando las tecnologías que tenemos a nuestra disposición.

Creo que debemos quitar entre todos un poco la presión de las etiquetas “hay que ser digital” y empezar a simplemente a dar solución a los retos de hoy y de mañana con las tecnologías que están disponibles. Quien no lo haga, probablemente estará fuera del mercado no porque no sea digital, si no porque no será competitivo frente a otros que si harán usos esas tecnologías.

Lo más importante no es cuando empezaste a digitalizarte, sino hacerlo bien, y acompañarse de expertos tecnólogos como es el caso de ABB.

8- En las mismas previsiones del FEM que mencionábamos antes, se habla de la creación de 133 millones de nuevos trabajos para 2022, pero a la vez asegura que el 50 por ciento de las empresas creen que la automatización reducirá sus plantillas de trabajadores humanos, ¿cómo se pueden conjugar ambos datos?

La tecnología no destruye puestos de trabajo, pero sí elimina ciertas tareas que se pueden hacer de una forma más eficiente, productiva y segura mediante la automatización.

Hay mucha especulación sobre la relación entre la revolución industrial que estamos viviendo y la destrucción de puestos de trabajo. Mi visión a ese respecto es muy clara, sin especular lo que es cierto es que todas las anteriores revoluciones industriales que hemos vivido en el pasado, han traído mas trabajo. Un trabajo distinto, pero más trabajo al fin y al cabo, y en mi opinión está revolución no es distinta a las anteriores.

9- ¿Son Corea del Sur, Japón o Alemania, países con tasas altas de robotización pero porcentajes desempleo bajos, modelos aplicables al caso español?

En este país, si bien debemos estar muy orgullosos del talento del que disponemos o de la capacidad de creatividad que tenemos, tenemos una gran asignatura pendiente que es la de mejorar nuestra productividad.

Nuestro futuro pasa, a mi modo de ver, por un salto en productividad grande. No podemos basar nuestra competitividad solo en la reducción de costes o de ser un país de bajos costes laborales.

La digitalización, la robotización y en general la aplicación de las nuevas tecnologías son la clave para dar ese salto necesario.

Un aspecto en el que sí que la digitalización está mejorando las condiciones de los trabajadores es en su seguridad. La digitalización y la robotización aportan mayor seguridad para las personas y los activos de las empresas.

10- Otro de los grandes retos de nuestro tiempo es el control del cambio climático. ABB es una empresa muy implicada en este sentido, desarrollando el primer edificio de emisiones nulas, siendo la empresa con más puntos de recarga eléctrica en Europa, etc. Pero algunas de sus soluciones como Ability™ tienen además, por ejemplo, al capacidad de aumentar la capacidad productiva de un molino eólico (prediciendo el comportamiento del viento), ¿hasta dónde puede llegar la digitalización a la hora de solucionar los dos grandes problemas de las energías renovables: una producción irregular que además no coincide con los ciclos de mayor demanda?

Sin lugar a duda la digitalización nos permite justamente dotar de esa inteligencia y flexibilidad a las redes tan necesarias para ser capaces de predecir la demanda y capacidad de generación que tenemos o necesitamos (adaptando el mix) y gestionar y modificar la topología de la propia red para poder cubrir esa demanda.

La digitalización junto con los sistemas de almacenamiento de energía son claves para aplanar las curvas de demanda y ser capaces de seguir asegurando lo que como usuarios pedimos al sistema energético que es que la energía nos llegue de forma segura y fiable cuando y donde la necesitamos.

“El problema de la digitalización no es la ciberseguridad. Los problemas surgen de otros aspectos como la resistencia al cambio, o desarrollar los modelos de negocio idóneos para aprovechar las oportunidades que la digitalización nos ofrece”