Durante el último año hemos escuchado hablar mucho sobre temas como la “España Vaciada” y aún más sobre inmigración, pero en muy pocas de esas ocasiones se ha mencionado un factor estructural que tiene un gran peso en ambos fenómenos: la pirámide poblacional española.

A la que quizás deberíamos dejar de llamar “pirámide”.

Durante la segunda mitad de siglo, tras sufrir España una Guerra Civil en la tercera década del mismo y larga posguerra durante las dos siguientes, la pirámide demográfica española siempre ha mantenido dicha forma; sobre todo tras el desarrollismo de los 60 y el baby boom experimentado durante dichos años.

La falta de ingenieros, uno de los grandes problemas de la industria Pirámide demográfica de España en el año 1980 (Fuente: datosmacro)
Pirámide demográfica de España en el año 1980 (Fuente: datosmacro)

El dibujo ha cambiado de manera considerable en este Siglo XXI, donde una durísima crisis financiera y las políticas adoptadas para solventarla han sumido a más de dos generaciones en un estado de precariedad e inseguridad laboral continua que dificulta enormemente el lograr la estabilidad económica que propicia abordar un proyecto como el de tener una familia.

La falta de ingenieros, uno de los grandes problemas de la industria Pirámide demográfica de España en el año 2018 (Fuente: datosmacro)
Pirámide demográfica de España en el año 2018 (Fuente: datosmacro)

Esto, unido a que la generación anteriormente mencionada (los boomers) están llegando al final de su vida laboral, hacen que los empleados en los distintos sectores industriales sean un bien cada vez una fuerza de trabajo más escasa.

Así, aunque la población con estudios superiores no para de crecer en proporción, y los recién graduados en las distintas carreras técnicas encuentran trabajo con cierta rapidez, aquellos puestos que requieren una mayor especialización y/o experiencia son cada día más difíciles de cubrir.

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Esto, en gran parte también se debe a una cuarta revolución industrial que está generando nuevos puestos de trabajo con una frecuencia casi diaria. Lo demostraba el estudio realizado por Dell Technologies/IFTF, donde un conjunto de expertos estimaba que para el año 2030 el 85 % de las profesiones en las que trabajarán los estudiantes de hoy en día aún no se han inventado.

 

Grandes problemas, grandes soluciones

Al tratarse de una problemática relativamente novedosa, las posibles soluciones que se están intentando para paliarla tienen un recorrido demasiado corto como para poder medir su efectividad. Desde la atracción de empleados de países en vías de desarrollo, y por ende con una mayor fuerza productiva, a la contratación de ex-empleados como asesores que ayuden a la formación de los nuevos contratados, pasando por involucrar a la tecnología para acelerar este proceso de aprendizaje, cada empresa parece estar eligiendo su propia aventura.

A nivel estatal, las soluciones que parecen tener una mayor lógica esa tanto asegurar las condiciones para que aquellos que quieran tener una familia, como incentivar que los jóvenes puedan acceder de una manera más sencilla a la Universidad.

La falta de ingenieros, uno de los grandes problemas de la industria

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