Con la celebración de la Cumbre del COP25, celebrada estos días en Madrid, ha aumentado de manera exponencial la concienciación mundial sobre la necesidad de reducir nuestros residuos, así como de reciclar todos aquellos materiales y productos que consumimos de manera constante.

Esta tendencia, que ha llegado de una manera tan repentina como tardía a industrias como la del plástico, hace siglos que se aplica con el que quizás es el metal más famoso del mundo: el oro.

El metal dorado lleva acompañando a los seres humanos desde que lo empezaron a extraer hace más de 3,000 años. Desde entonces, en un dato que sorprende a todos aquellos que lo escuchan por primera vez, todo el oro que se ha minado en la historia apenas llega a las 170,000 toneladas, esto equivale a 24 gramos por cada persona que hay en el mundo.

Para ponerlo en perspectiva: si fundiéramos todo el oro que se ha extraído en los últimos 3,000 años y construyéramos un cubo con él, el largo de cada una de sus caras sería inferior al largo de una pista de tennis.

Lo alto de su demanda, su más que manifiesta escasez, y el hecho de ser un metal que no se estropea, oxida ni deteriora con el paso del tiempo, explican por qué es el material más reciclado en la historia. Incluso en la actualidad, se estima que un tercio de la demanda anual de oro se cubre con el reciclaje.

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Aún así, con el paso del tiempo, el carácter eco del oro no se limita al reciclaje, sino que su minería está dando grandes pasos en esta dirección. Desde hace dos años está en funcionamiento la primera mina de oro en totalmente eléctrica Canadá, mientras que en Australia Occidental hay una otra que utiliza la energía eólica y solar para su funcionamiento.

Por último, en Europa están saliendo proyectos como uno en Bruselas donde pretenden extraer oro y plata de aguas residuales.

 

Cómo se recicla el oro

Para reciclar el oro, lo primero que se hace es introducir todas aquellas piezas u objetos que contentan piezas o fragmentos de este metal (circuitos integrados, por ejemplo.) en una solución de cianuro al 99% de agua durante un tiempo entre tres y cinco minutos, lo que hará que se separe de los demás materiales.

Todo aquel material que no sea oro se saca de la solución sin haber sufrido ningún daño, mientras que el este ha de ser extraído de la solución mediante electrólisis. En un proceso que puede durar varios días, se ha de comprobar que la solución es homogénea para posteriormente meter en un tanque de cultivo de placas, donde el preciado metal dorado se irá pegando a los cátodos.

Finalmente, se funde y refina el oro extraído, que será reutilizado.

El oro, el primer metal ecológico de la historia

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