Rediseñar el material eléctrico para reducir el consumo de plástico

De un tiempo a esta parte, parece que el mundo, desde los ciudadanos a las grandes empresas, empieza a concienciarse del problema que el alto consumo de plástico supone a nivel ambiental.

Las estimaciones más recientes muestran que solo en el año 2015 se produjeron 322 millones de toneladas de plástico, una cifra que se ha multiplicado por 20 en los últimos 50 años y que se espera que lo haga de nuevo en las siguientes dos décadas. Pero el problema realmente alarmante no es tanto el nivel de producción como el de reciclaje, donde se estima que apenas un 25 % de todo ese plástico se recicla.

 

El plástico en el sector del material eléctrico

Solo en el sector del material eléctrico, cada año se generan más de 2,5 millones de toneladas de residuos plásticos – sobre un total de 12 millones de toneladas de residuos electrónicos. Bajando estas cifras al suelo, se estima que cada ciudadano europeo genera 16,6 kilogramos de residuos electrónicos anualmente, de los que 3,4 son plásticos.

Estas cifras se deben a que en torno a un 20 % de los materiales con los que se componen las distintas soluciones eléctricas están hechos de plástico, y apenas un 10 % del mismo es reciclado.

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La pregunta es evidente ¿qué podemos hacer para mejorar estas cifras? Pese a que aumentar el nivel de concienciación de empresas y ciudadanos ha sido un primer y necesario paso, los expertos señalan en coincidir que una solución mucho más eficiente sería fabricar los mismos con materiales reciclados y diseñarlos para facilitar su reutilización y reciclabilidad.

Tomando los datos aportados por PolyCE (polímeros reciclados de alta tecnología postconsumo para una economía circular), un consorcio multinacional dirigido por Fraunhofer IZM y que está integrado por diversas universidades, organizaciones de la sociedad civil y numerosas empresas, un aparato eléctrico o electrónico reduce un 20% su impacto ambiental si se fabrica con plástico reciclado en lugar de plástico virgen. Además decisiones de diseño del producto afectan en un 80% a su impacto ambiental.

El problema al que nos enfrentamos es grave y las medidas necesarias para afrontarlo son tan urgentes como necesarias.

Rediseñar el material eléctrico para reducir el consumo de plástico

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