• El periodo de mayor mortalidad empresarial se produce entre el tercer y el cuarto año de vida, tras el agotamiento de los recursos iniciales.
  • A partir de los doce años, la madurez alcanzada por los proyectos empresariales incrementa sensiblemente las posibilidades de supervivencia.

La mayoría de los proyectos empresariales cerrará sus puertas en su primera década de vida. Esta es una de las conclusiones del último estudio realizado por Iberinform sobre longevidad empresarial que revela que el periodo crítico para la consolidación de una empresa tiene lugar entre el tercer y el duodécimo año de vida, donde se multiplica la mortalidad empresarial.

Lo normal es que una start-up consuma más recursos de los que es capaz de generar. La inyección inicial de capital permite a la inmensa mayoría de los proyectos empresariales cumplir sin problemas los primeros 24 meses de vida. La tasa de supervivencia es del 99,4% de las empresas en su primer año y del 98,1% el segundo. Sin embargo, a partir de ese punto, aquellas que no son capaces de generar números negros afrontan un futuro muy incierto. De hecho, el tercer año de vida es el que registra mayor mortalidad empresarial: la tasa de supervivencia cae más de 14 puntos hasta el 84%. El cuarto año, el segundo peor de la serie, la tasa cae otros 11 puntos hasta quedar en el 73%. Dicho de otro modo: uno de cada cuatro proyectos empresariales quiebra entre el tercer y el cuarto año de vida.

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En los cuatro años siguientes (5-8) las tasas de mortalidad empresarial se suavizan ligeramente, pero siguen siendo superiores a los cinco puntos porcentuales por anualidad. De acuerdo con el estudio de Iberinform, dos de cada cuatro proyectos empresariales no llegan a cumplir el octavo año, donde la tasa de supervivencia cruza el ecuador y queda recortada al 49%.

Los cuatro años siguientes (9-12) presentan todavía tasas de mortalidad superiores a los tres puntos porcentuales. Solo el 42% de las empresas cumple la primera década. A los 12 años, la tasa de supervivencia se limita ya al 35%. Es un punto de giro en la madurez de las empresas españolas. A partir de ese momento, las posibilidades de supervivencia aumentan sensiblemente. En los segundos doce años de vida apenas se suman siete puntos a los ceses de actividad. Una de cada cuatro empresas logra alcanzar el cuarto de siglo.

Para elaborar este estudio, Iberinform ha analizado los casi tres millones de constituciones de empresas que han tenido lugar en España desde 1990. “Oficialmente, 350.000 han sido dadas de baja en el registro mercantil, pero es un dato equívoco. De acuerdo con nuestros registros, 1,3 millones de empresas adicionales no tienen ningún tipo de actividad, a pesar de estar constituidas legalmente. La combinación de nuestros datos históricos nos permiten estimar las tasas de supervivencia actuales de la empresa española”, explicó el director general de Iberinform, Ignacio Jiménez.

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