Cataluña ha llegado ya al millón de certificaciones energéticas de edificios tramitadas, lo que supone casi el 25% de su parque edificatorio. El anuncio lo ha realizado el Instituto Catalán de Energía (ICAEN), quien atestigua que esas referencias permiten comenzar a trazar un perfil significativo del comportamiento energético de los inmuebles, con un 82% de los edificios con calificación energética E, F o G, las menos eficientes.

La principal conclusión que se extrae de este trabajo es la necesidad de apostar por la rehabilitación energética para reducir el consumo de energía y mejorar la habitabilidad en los inmuebles, dado que el consumo de los edificios en Cataluña supone el 26,4% de la energía final, siendo responsables del 10,6% de las emisiones de CO 2.

La mayor parte de las certificaciones emitidas, concretamente unas 992.381, corresponden a edificios ya existentes, especificando que un 51,9% de los mismos ha obtenido una calificación energética de emisiones de CO 2 E, un 13,1% la F y un 16,9% la G, las menos eficientes. La causa está en el envejecimiento del parque de viviendas de Cataluña, con más de un 40% anteriores a 1980, fecha en que entró en vigor en el Estado la primera normativa sobre aislamiento térmico en edificios, y que tenía un impacto directo en sus necesidades energéticas.

La relación de los 7.619 edificios restantes de nueva construcción que se han certificado, arroja unos porcentajes del 36,1% con calificación energética de emisiones de CO 2 A y un 41,4% la B, en sintonía con las normativas más exigentes de construcción eficiente implantadas en los últimos años. La aplicación de tecnologías cada vez más eficientes y el hecho de que los criterios ambientales y de reducción del coste de los consumos energéticos hayan ido ganado peso en la edificación, ha influido de forma directa en esa mejora del comportamiento energético de los edificios.

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El ICAEN establece que un inmueble con la calificación energética A consigue un ahorro energético en el consumo medio de hasta el 89% respecto a otro con la calificación G, y del 78% en relación con los calificados con E, que es la más numerosa. Además de la reducción del consumo de energía, se consigue una disminución del impacto medioambiental y un ahorro en la factura de la luz, además de una mayor revalorización del inmueble o el eliminación de problemas de salubridad, contribuyendo a generar nuevos puestos de trabajo.

 

Semana de la Rehabilitación

Estos datos se han dado a conocer durante la celebración de Rehabilita, la Semana de la Rehabilitación que se ha celebrado en Cataluña del 7 al 11 de octubre, en la que también se ha abordado la necesidad de extender al ámbito energético las reformas en los inmuebles. Así, el análisis de las certificaciones energéticas revela que un 48,8% de las certificaciones se han tramitado para alquilar el inmueble y que el 47% lo ha hecho con el fin de venderlo, mientras que sólo un 4% lo ha hecho por una mejora voluntaria de la eficiencia energética del edificio.

En su conjunto, la recopilación y tratamiento de la información incluida en la certificación energética da cumplimiento a la Estrategia Catalana para la Renovación Energética de Edificios, que arranca con la finalidad de mejor las herramientas de información y planificación, a partir de las que se puedan diseñar las actuaciones de mejora de la eficiencia energética en los edificios más adecuadas.

Cataluña alcanza el primer millón de certificaciones energéticas de edificios

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