Un fallo en la red eléctrica de Tenerife, iniciado a las 13:11 del día 29 de septiembre de 2019, provocó lo que se denomina un cero energético, con una afectación directa a 900.000 consumidores, éste fue debido a un fallo técnico que tuvo lugar en la subestación de Granadilla, en el sur de la isla. Y, no fue hasta 9 horas más tarde, que Red Eléctrica anunció que se ha había restablecido todo el suministro.

El 13 de agosto de 2019, a las 16:55, la red eléctrica de Gran Bretaña se vino abajo cuando dos centrales eléctricas se desconectaron. Con más de un gigavatio de energía perdida del sistema, National Grid tuvo que reducir la carga en la red cortando por la fuerza a clientes seleccionados. Esto significó la desconexión de aproximadamente el 10 por ciento de los consumidores (que afectó a aproximadamente un millón de personas). Como resultado de esta desconexión, a las 16:01 la frecuencia aumentó nuevamente a 50.246 Hz, lo que impidió con éxito la propagación de la perturbación. A las 17:40 la fuente de alimentación se restableció por completo. (Las centrales eléctricas volvieron a la acción después de 15 minutos y National Grid dice que los proveedores locales de energía estaban satisfaciendo la demanda antes de las 17:40.

A diferencia del fallo en Tenerife, se pudo dar una rápida respuesta puesto que una flota de baterías repartidas por Gran Bretaña pudo bombear energía al sistema, evitando una caída rápida de la frecuencia de transmisión.

Cuando la demanda excede la oferta en la red, la frecuencia cae. Dicho día, la frecuencia cayó a 48.9Hz, lo que sería considerado como una gran caída, y cuanto más baja es la frecuencia, más difícil es para las centrales eléctricas tradicionales impulsar la electricidad a la red. Los suministros de baterías proporcionaron una red de seguridad muy necesaria mientras se conectaban fuentes de energía más potentes.

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En los últimos años, empresas que gestionan el almacenamiento energético con sistemas de baterías se han inscrito para proporcionar a National Grid un servicio de reserva. Si hay una caída repentina en el suministro de electricidad, las baterías están listas y esperando para verter la energía en la red.

En ambos acontecimientos, frente a un “0” energético en una red troncal no se podría haber evitado a nivel de toda la red transporte y que las baterías por sí solas no podrían reemplazar a toda la generación perdida. Pero si hubiesen ayudado a evitar que la cascada descendente de pérdida de frecuencia cayera fuera de control. En Reino Unido, las baterías detuvieron el corte de energía evitando así un desastre mayor.

Desde AEPIBAL, la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento energético, creemos que los consumidores y negocios con solar + batería, no tan solo se protegen frente a cortes de suministro, si no que suponen una carga menor en el sistema. Por lo que la integración de las baterías podría haber reducido el impacto en el conjunto de la red y acortar los tiempos de restitución del suministro.

¿Como se deberían integrar los sistemas de almacenamiento dentro de la red en nuestro país?

Este es sin duda una de las principales preocupaciones que desde la Asociación queremos ayudar a coordinar entre todos los actores implicados.

El apagón de Tenerife y la importancia del almacenamiento energético

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